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Cantares, de Manuel Machado
Vino, sentimiento, guitarra y poesía
hacen los cantares de la patria mía...
Cantares..
Quien dice cantares, dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.
No importa la vida, que ya está perdida;
y después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte.
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la patria mía.
Cantares son sólo los de Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.
hacen los cantares de la patria mía...
Cantares..
Quien dice cantares, dice Andalucía.
A la sombra fresca de la vieja parra
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra.
La prima que canta y el bordón que llora...
Y el tiempo callado se va hora tras hora.
Cantares...
Son dejos fatales de la raza mora.
No importa la vida, que ya está perdida;
y después de todo, ¿qué es eso, la vida?...
Cantares...
Cantando la pena, la pena se olvida.
Madre, pena, suerte, pena, madre, muerte,
ojos negros, negros, y negra la suerte.
Cantares...
En ellos el alma del alma se vierte.
Cantares. Cantares de la patria mía.
Cantares son sólo los de Andalucía.
Cantares...
No tiene más notas la guitarra mía.
El burro flautista, fábula de Tomás de Iriarte
Cerca de unos prados
que hay en mi lugar
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercose a olerla
el dicho animal
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
"¡Oh!, dijo el borrico,
¡qué bien sé tocar!
¿Y dirán que es mala
la música asnal?"
Sin reglas del arte
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.
que hay en mi lugar
pasaba un borrico
por casualidad.
Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.
Acercose a olerla
el dicho animal
y dio un resoplido
por casualidad.
En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.
"¡Oh!, dijo el borrico,
¡qué bien sé tocar!
¿Y dirán que es mala
la música asnal?"
Sin reglas del arte
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.
Poesía al músico Francisco Salinas, de Fray Luis de León
El aire se serena
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
Ve cómo el gran maestre
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.
(...)
y viste de hermosura y luz no usada,
Salinas, cuando suena
la música extremada
por vuestra sabia mano gobernada.
A cuyo son divino
mi alma, que en olvido está sumida,
torna a cobrar el tino
y memoria perdida
de su origen primera esclarecida.
Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es de todas la primera.
Ve cómo el gran maestre
a aquesta inmensa cítara aplicado,
con movimiento diestro
produce el son sagrado
con que este eterno templo es sustentado.
(...)
Pequeño Vals vienés, de Federico García Lorca
...
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.
Música, (A Isaac Albéniz) Poema de Juan Ramón Jiménez
pura, corriendo por la noche pura,
como un río en la sombra.
Tranquilas, las estrellas
se van copiando en su onda,
notas paradas de otra música celeste,
que se rinde a la humana, fascinada.
La melodía va
pura, corriendo por la noche pura,
como un río en la luz.
Extracto de "A Isaac Albéniz" de Juan Ramón Jiménez
Maestro: un rosal cálido de tristes savias rojas
las sacó de mi entraña;
entre las maravillas de sus mojadas hojas
yerra el olor de España...
¡Sí, juntas en la tierra, florecerán un día,
como dos claridades,
ardiente melodía, mi ardiente poesía,
...nuestro afán de ciudades!
...Sevilla, Triana, El puerto -¡y tu alma y mi alma!-,
Guadalquivir sonoro,
¡todo, en la eternidad, bogará en una calma
de ilusión y de oro!
Extracto de poema de Manuel Machado a Joaquín Turina
Y otras horas
más amargas
bajo el sol
y el re-sol... Campesinas,
ciudadanas y marinas,
marineras (de Triana).
Los cantares
que acompañan
de toneles y alfares
la labor...
Y el vareo de olivares
al compás de los cantares
del amor.
más amargas
bajo el sol
y el re-sol... Campesinas,
ciudadanas y marinas,
marineras (de Triana).
Los cantares
que acompañan
de toneles y alfares
la labor...
Y el vareo de olivares
al compás de los cantares
del amor.
Las Campanas, de Rosalía de Castro
Yo las amo, yo las oigo
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.
Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.
Y en sus notas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.
Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y en el cielo!,
¡qué silencio en las iglesias!,
¡qué extrañeza entre los muertos!
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido del cordero.
Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.
Y en sus notas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.
Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y en el cielo!,
¡qué silencio en las iglesias!,
¡qué extrañeza entre los muertos!
Acróstico de Joaquín Turina a Manuel de Falla
Poema de Joaquín Turina a Manuel de Falla (en reciprocidad al anterior)
Joaquinete el Sevillano
le dedica este Quintette
al señor de alto copete
Manuel de Falla el Gaditano.
Ya sabes tú bien, Maolino,
que estás obras formalistas
las aguanta un scholista
pero nunca un raveliano,
y en ellas, por consiguiente,
no encontrarás ni glissandos,
ni armonías de contrabando,
como es moda en esa gente.
(1a VARIACIÓN) en el tono.
Poema de Manuel de Falla a Joaquín Turina
Manuel de Falla, el gaditano,
con sus más altos respetos,
dedica este mamotreto
a Turina el sevillano.
Ya sabes tú bien, Joaquín,
que estas cuatro piececillas
no son más que impresioncillas
sin pie, cabeza, ni fin,
y en ellas, por consiguiente
no hay de "la musique, ni plan
ni même de jolins coins"
como dice don Vicente.
(Nota: se trata de lo que escribió en un ejemplar de su recién compuesto cuaderno "Cuatro Piezas Españolas" para piano. Alude a la influencia "impresionista", a las expresiones que usaba el profesor común de ambos Vicent D´Indy, de la Schola Cantorum de París. ¡Qué humildad!)
Soneto de Homenaje a Manuel de Falla ofreciéndole unas flores, por Federico García Lorca
Lira cordial de plata refulgente
de duro acento y nervio desatado,
voces y frondas de una España ardiente
con tus manos de amor has dibujado.
En nuestra propia sangre está la fuente,
que tu razón y sueños ha brotado.
Álgebra limpia de serena frente.
Disciplina y pasión de lo soñado.
Ocho provincias de la Andalucía,
olivo al aire y a la mar los remos,
cantan, Manuel de Falla, tu alegría.
Con el laurel y flores que ponemos,
amigos de tu casa en este día,
pura amistad sencilla te ofrecemos.
de duro acento y nervio desatado,
voces y frondas de una España ardiente
con tus manos de amor has dibujado.
En nuestra propia sangre está la fuente,
que tu razón y sueños ha brotado.
Álgebra limpia de serena frente.
Disciplina y pasión de lo soñado.
Ocho provincias de la Andalucía,
olivo al aire y a la mar los remos,
cantan, Manuel de Falla, tu alegría.
Con el laurel y flores que ponemos,
amigos de tu casa en este día,
pura amistad sencilla te ofrecemos.
Poema de John Cage al silencio y al sonido
Silencio vacío de silencio es sonido.
Silencio lleno de sonido es sonido.
Sonido vacío de sonido es silencio.
Sonido vacío de silencio es sonido.
Sonido lleno de sonido es sonido.
Silencio vacío de sonido es silencio.
Sonido lleno de silencio es silencio.
Silencio lleno de silencio es silencio.
Silencio vacío de sonido es sonido.
Sonido lleno de sonido es silencio.
Silencio lleno de sonido es sonido.
Sonido vacío de sonido es silencio.
Sonido vacío de silencio es sonido.
Sonido lleno de sonido es sonido.
Silencio vacío de sonido es silencio.
Sonido lleno de silencio es silencio.
Silencio lleno de silencio es silencio.
Silencio vacío de sonido es sonido.
Sonido lleno de sonido es silencio.
EPITAFIO A ISAAC ALBÉNIZ, de Federico García Lorca
Esta piedra que vemos levantada
sobre hierbas de muerte y barro oscuro
guarda lira de sombra, sol maduro,
urna de canto sola y derramada.
Desde la sal de Cádiz a Granada,
que erige en agua su perpetuo muro,
en caballo andaluz de acento duro
tu sombra gime por la luz dorada.
¡Oh dulce muerto de pequeña mano!
¡Oh música y bondad entretejida!
¡Oh pupila de azor, corazón sano!
Duerme el cielo sin fin, nieve tendida.
Sueña invierno de lumbre, gris verano.
¡Duerme en olvido de tu vieja vida!
sobre hierbas de muerte y barro oscuro
guarda lira de sombra, sol maduro,
urna de canto sola y derramada.
Desde la sal de Cádiz a Granada,
que erige en agua su perpetuo muro,
en caballo andaluz de acento duro
tu sombra gime por la luz dorada.
¡Oh dulce muerto de pequeña mano!
¡Oh música y bondad entretejida!
¡Oh pupila de azor, corazón sano!
Duerme el cielo sin fin, nieve tendida.
Sueña invierno de lumbre, gris verano.
¡Duerme en olvido de tu vieja vida!
Romanza de Mendelssohn (Federico García Lorca)
...De un piano lejano llegó la romanza sin palabras... Romanza maravillosa llena del espíritu romántico del 1830... Empezó lentamente con aire rubato delicioso y entró después con un canto rebosante de apasionamientos. A veces la melodía se callaba mientras los graves daban unos acordes suaves y solemnes...
Llegaba sobre el puerto la música, envolviéndolo todo en una fascinación de sonido sentimental. Las olas encajonadas caían lamiendo voluptuosamente las gradas del embarcadero... Seguí el piano la romanza cuando se hizo de noche. Sobre las aguas verdes y plomizas pasó una barca como un fantasma al compás lento de los remos.
Poema a Debussy de Federico García Lorca
Mi sombra va silenciosa
por el agua de la acequia.
Por mi sombra están las ranas
privadas de las estrellas.
La sombra manda a mi cuerpo
reflejos de cosas quietas.
Mi sombra va como inmenso
cínife color violeta.
Cien grillos quieren dorar
la luz de la cañavera.
Una luz nace en mi pecho,
reflejado, de la acequia.
por el agua de la acequia.
Por mi sombra están las ranas
privadas de las estrellas.
La sombra manda a mi cuerpo
reflejos de cosas quietas.
Mi sombra va como inmenso
cínife color violeta.
Cien grillos quieren dorar
la luz de la cañavera.
Una luz nace en mi pecho,
reflejado, de la acequia.
La orquesta, poema de Agustín Manuel Martínez
Violines:
de azúcar,
violas:
chocolate,
violoncellos:
de turrón,
contrabajos:
nata espesa.
Flautas y oboes
muy dionisíacos,
clarinetes y fagotes
muy apolíneos,
trompetas, trompas,
trombones y tubas,
muy delicados,
muy educados.
de azúcar,
violas:
chocolate,
violoncellos:
de turrón,
contrabajos:
nata espesa.
Flautas y oboes
muy dionisíacos,
clarinetes y fagotes
muy apolíneos,
trompetas, trompas,
trombones y tubas,
muy delicados,
muy educados.
Gracias por la música
Tengo que expresar que por la música
he vislumbrado el veneno de la vida,
la fragancia exacta de la ciencia, y es
la matemática de la inexactitud.
Osado en mi inquietud pasiva a veces,
otras inquieto en la curiosidad
de poder atraparte, esquiva agua
que hace y deshace esquinas en mí.
Me diste un cuerpo y un abismo atroz,
me abriste un oceánico agujero
en el cénit de los lirios, aquellos
pensamientos envueltos de pasado
siete veces renovados, por ello,
gracias yo te doy, gracias por la Música.
he vislumbrado el veneno de la vida,
la fragancia exacta de la ciencia, y es
la matemática de la inexactitud.
Osado en mi inquietud pasiva a veces,
otras inquieto en la curiosidad
de poder atraparte, esquiva agua
que hace y deshace esquinas en mí.
Me diste un cuerpo y un abismo atroz,
me abriste un oceánico agujero
en el cénit de los lirios, aquellos
pensamientos envueltos de pasado
siete veces renovados, por ello,
gracias yo te doy, gracias por la Música.
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- Agustín Manuel Martínez
- Académico de la Academia de Artes Escénicas de España. Profesor pianista experto en improvisación multi-estilos (modernos, clásicos y populares) y música española. Musicógrafo. Distinguido en Global Music Awards (EEUU). 1er Premio Concurso Piano Maestro Serrano (Palau de la Música, Valencia). Especializado en Falla. Pionero en transcripción y estreno de Improvisaciones Albéniz y Granados (Boileau). Revistas: Música y Educación, Allegro, Ad Libitum, Polifonía, ArtsEduca. Coautor: 29 Maneras concebir silencio (Univ. Jaume I), Canto Natural (Bromera). Coord: Los poetas ante la música (Bubok). Autor: Piano Creativo -2 volúmenes- (Rivera), Piano Español (Lulú), Homenaje a Tomás Bretón (Boileau), Aprende a Improvisar al Piano (Redbook)



