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Nuevo: Escuela de Pedal, de Óliver Curbelo González

Con el subtítulo de 'Método teórico-práctico sobre el uso del pedal de resonancia', orientado a las enseñanzas profesionales de piano, en la editorial Periferia Sheet Music (Wehneltsteig, 12, 13629 Berlín) desde el diez de octubre y contando con el asesoramiento pedagógico de Cristina Martín Sanz.

Es muy patente que Óliver Curbelo se ha preocupado sobremanera de la secuenciación de los contenidos, que es uno de los grandes aciertos de esta nueva publicación. Enseñar el pedal, "el alma del piano", como le llamó Anton Rubinstein, no tiene por qué ser nada complejo ni esotérico. 

Más los ilustres precedentes a seguir teniendo en cuenta en lengua castellana de Granados, Marshall, Molsen, Nieto o Banowetz, entre otras obras sobre la materia, Escuela de Pedal deviene una obra esencial que ofrece un conjunto de lecciones eminentemente  dirigidas a la praxis, muy didácticas y se ocupa además de la teoría, anécdotas, ejercicios variados, conclusiones a modo de resúmenes... así como tiene una presentación y tipografía para mi gusto exquisita.

Estructurado en cuatro volúmenes destinados a los primeros cursos de las enseñanzas profesionales de piano, siendo el último un interesante compendio de nociones ordenadas por épocas y compositores. 

Escuela de Pedal incluye una amplia gama de ejercicios para desarrollar la variedad en la práctica del uso de la pedalización a contratiempo y a tiempo -muy acertado enseñarlos en este orden, a mi humilde juicio-, de salto, parcial, corto, vibrato, legatissimo, half-damping y half-pedalling, -a no confundir-, entre otros... 

Algunas reflexiones sobre la interpretación al piano de Debussy

Con el único propósito de ser muy sintético y orientativo, nada más (remito al lector/a que quiera profundizar a los escritos de M. Long o a "The piano works of C. Debussy" de E. Robert Schmitz -Dover, ed.-)

-tener en cuenta que para Debussy, según se ha investigado, cada tonalidad tenía un significado (como en la teoría barroca de los "afectos")

-no desdeñar el uso del segundo pedal o sordina o dolce, incluso pisándolo más abajo que de costumbre para encontrar más tímbrica "celeste"

-tener en cuenta que Debussy era muy consciente de que su música podía ser "espacial", es decir, reflejar movimientos descriptivos de sonidos que se acercan y se alejan

-desdibujamiento de contornos: ped. derecho sabiamente utilizado (airear, medios pedales...)

-buscaba un ideal de "piano sin macillos", no percusivo, para ello las yemas están más en contacto, con una posición de los dedos más extendida que en la posición "clásica o académica". En esto se acerca a Chopin un poco, quizá porque estudió con profesores de "su escuela"

-el oído, la escucha atenta de la resonancia de los armónicos es fundamental

-estudiar sus obras en el mismo orden que iban siendo compuestas es de gran ayuda

-cuidad la dinámica al máximo, tener una paleta del máximo número de "colores piano" diferentes es fundamental

Recordando a... Pascal Rogé

Un concierto al que asistí con singular espectación fue el del pianista francés referido en el título... Lo escuché con las orejas "más abiertas" que nunca :) Será porque había paladeado y degustado muchísimas horas sus grabaciones de Debussy, en las cuales me encantaba su manera de utilizar el pedal, tan sutilísima, así como su sentido de la pulsación, del staccato, en especial...

Tuvo lugar en el Palau de la Música de Valencia, el 17 de diciembre de 1997, dentro del IV Ciclo de Solistas Internacionales. Fue a las 20,15 horas y en el programa figuraba (no figuraba su firma hasta que personalmente se la pedí al final:) "Esta programación es susceptible de modificaciones ajenas a nuestra voluntad" y creo recordar que así no fue, creo recordar que se ciñó perfectamente al orden y al programa que era:

Hoy hablamos de... Dr. Gradus ad Parnassum, de Debussy

Otra obra que todo pianista debería haber tocado... Una delicia. Parece que cuenta la historia de una pianista, o futura pianista, la hija pequeña del compositor, que la llamaron "Chou Chou"... Supongo que será un "mote" cariñoso, porque ahora hay leyes que protegen a los hijos contra los nombres como "escaparate", "kodak" o como este, que parece más de perrito :)

Es una obra interesante para trabajar tanto la articulación como la técnica de muñeca. Esconde muuuchos secretos interesantes para aprender con un buen profesor, pues no se trata sólo de tocarla rápida, como muchos hacen, sino de dominar las sutilezas de los medios pedales en muchas partes, o de saber mantener los largos bajos de la zona central...

Eduardo del Pueyo/Miguel Baselga, IV

Siempre confundía a Glenn Gould con Friederich Gulda. Y para distinguirlos me preguntaba “¿Cómo se llama ese pianista que toca algunas cosas muy bien y muchas muy mal?” Y yo le contestaba sin dudar: ¡Gould! A lo cual asentía “Ése, ése”. La mejor descripción que he oído del canadiense. Lo clavaba.
Detestaba (y creo que con razón) esa manera de tocar con aspavientos, movimientos del tronco, ondulaciones en la muñeca y en los dedos como si el piano fuera un instrumento que puede vibrar. El show en resumen. Y por encima de todo, las patadas en el suelo al cambiar el pedal. Eso le sacaba de quicio. Te fusilaba con la mirada cuando levantabas el talón del suelo “El pianista sólo tiene dos puntos de apoyo: los talones y las posaderas”. Fíjense que no citaba las manos como punto de apoyo. Preconizaba una postura casi inmóvil, hierática. Y es que para él el problema era que la mayoría de los pianistas ponían demasiado peso a la hora de tocar “…sobre todo las mujeres, no sé por qué. Probablemente por pensar que no van a tener suficiente fuerza…” Siempre usaba la misma comparación “Para bajar una tecla se necesitan unos 40 gramos. Dependiendo de la constitución del intérprete, entre mano, muñeca, brazo y antebrazo, codo y hombro tienes entre 3 y 5 kilos. Peso no te faltará nunca hijo”. Dicho de otra manera, lo difícil no es tocar forte sino piano. De ahí que siempre recomendaba estudiar piano “así aumentará tu paleta sonora”. Y de paso te ahorras una tendinitis. Bingo.

Eduardo del Pueyo/Miguel Baselga, III

Y es que el hombre sabía un rato. Te decía unas cosas realmente geniales. No sé si se le habían ocurrido a él o se las había soplado alguien. En los glissandi de la Alborada por ejemplo tenía el remedio perfecto. Un truco sencillísimo e infalible. Asombrosamente fácil pero no por ello menos eficaz. Con el principio de la Waldstein (que o bien le sobra o bien le falta pedal) igual. En la cadencia del 1er movimiento del concierto en Sol, también. La lista es enorme. Pero lo realmente excepcional no era que te regalara el pescado, sino que te enseñaba a pescar. “Hay que formar la cabeza y la mano. La cabeza para pensar y la mano para obrar en consecuencia. Pero no te equivoques hijo, el piano se toca más con la cabeza que con las manos. Y según pienses las cosas, sonarán de una manera o de otra”. Una vez con una Mazurka de Chopin me la definió como “…el tipo de obra que se estudia cinco minutos pero se piensa cinco horas.”
Toda una declaración de intenciones.

Eduardo del Pueyo/Miguel Baselga, II

El Del Pueyo que yo conocí era ya un anciano. Nada que ver con el de los cabreos ciclópeos de los que me habían hablado. Estaba recién jubilado en 1981, cuando yo llegué a Bruselas. Las clases eran en su casa, te recibía abajo en su estudio, siempre vestido impecablemente con chaqueta y corbata (alguna rara vez se permitía la libertad de recibirte en pantuflas o con un jersey) y durante toda la clase (como mínimo de dos horas, a veces más aunque su mujer Josette se encargaba de que nunca fuera mucho más…) apenas se movía del sillón. Estaba enfermo, cascadico que diríamos en Aragón pero nada senil, al contrario. Despierto, mordaz. No se le escapaba ni una.
Solíamos hacer una pausa a medio camino. Momento en que su mujer aprovechaba para traernos algún zumo indescriptible: de rábano, apio, zanahoria o puerro. “Eduagdo, Eduagdo, tómate esto que te sentagá bien”. Asentía dócilmente con la mirada y al rato me soltaba en voz baja un “No te cases nunca hijo, NUNCA”. No le hice caso y la verdad que con el tiempo me he arrepentido.

La creatividad de José Iturbi interpretando Isaac Albéniz

Un pianista valenciano universal que tuvo la suerte de conocer personalmente al compositor y estudiar con uno de sus alumnos directos, Malats. Le dejó una gran impronta y podemos escuchar y apreciar en los siguientes vídeos

-su tempo característicamente albeniciano (en todas sus grabaciones),

-ciertos adornos improvisados (por ejemplo, en "Sevilla") ,

-su uso del pedal izquierdo o sordina para generar timbres interesantísimos (como en los ecos de "Córdoba"),

-un rubato melódico maravilloso (por ejemplo en el comienzo de "Malagueña").

Pasen y disfruten. Escuchen y sientan un Albéniz muy auténtico, interpretado con la autoridad de quien conoció de primera mano su sonido!






Os dejo una comparada de Sevilla. Dos versiones separadas por unos diez años.

En este último vídeo es el único en que podemos verlo -además de escucharlo- interpretando Albéniz.

Os recomiendo también que busquéis sus interpretaciones (no disponibles en Youtube aún) de Córdoba, de Asturias, del Tango (en re Mayor) -no confundir con el homónimo en la menor-...
Mi foto
Académico de la Academia de Artes Escénicas de España. Profesor pianista experto en improvisación multi-estilos (modernos, clásicos y populares) y música española. Musicógrafo. Distinguido en Global Music Awards (EEUU). 1er Premio Concurso Piano Maestro Serrano (Palau de la Música, Valencia). Especializado en Falla. Pionero en transcripción y estreno de Improvisaciones Albéniz y Granados (Boileau). Revistas: Música y Educación, Allegro, Ad Libitum, Polifonía, ArtsEduca. Coautor: 29 Maneras concebir silencio (Univ. Jaume I), Canto Natural (Bromera). Coord: Los poetas ante la música (Bubok). Autor: Piano Creativo -2 volúmenes- (Rivera), Piano Español (Lulú), Homenaje a Tomás Bretón (Boileau), Aprende a Improvisar al Piano (Redbook)

La brújula del canto