12/4/18

Cuatro Piezas Españolas, de Falla, por Agustín Manuel Martínez

(Texto de Agustín Manuel Martínez)

Os comparto a continuación parte de unas notas a programa que elaboré para unos recitales monográficos sobre la obra falliana que di.

He seleccionado cuatro obras de Manuel de Falla (1876-1946) de estética nacionalista. Dos de ellas corresponden a transcripciones de sus ballets más conocidos. Las otras dos fueron pensadas desde el instrumento. No obstante, las transcripciones muestran una lograda escritura específico-idiomática.

   El cuaderno de las Cuatro Piezas Españolas constituye, junto con su Fantasía Baética, una de las obras cumbre del pianismo del compositor gaditano, compartiendo ese puesto en el cénit de las colecciones pianísticas trascendentes con la Iberia albeniciana o las Goyescas de Granados.

   Estas páginas fueron gestadas entre 1902 y 1908, viajando en la mente del compositor de España a Francia y siendo estrenadas por el insigne Ricardo Viñes. Quedó atrás ya la época que Gerardo Diego denominara como el "Premanuel de Antefalla". Ello es palpable en el hecho de que en este cuaderno se decide Falla a aunar un lenguaje armónico avanzado, de claro cariz impresionista basado asimismo en la neomodalidad, una de las formas de expandir la tonalidad que se practicaron a la sazón, con una escritura de precisión cuasirraveliana no exenta de inspiración popular.

No se tratará de un mero despliegue de pirotecnia virtuosística sin un fin estructural al dotar Falla, con su carácter austero y ascético, de una economía de expresión verdaderamente inigualable, estando al servicio de la evocación de diferentes zonas geográficas. Falla comentó a colación de estas obras: "mi idea principal al componerlas ha sido la de expresar musicalmente el alma y el ambiente de cada una de las regiones indicadas en sus títulos respectivos".

   La Aragonesa, en do Mayor, con una estructura tripartita (exposición de danza y copla, desarrollo y reexposición de ambos motivos superpuestos) enmarcada por su brillante introducción y su original coda, se inspira en las sonoridades de la jota. Es pródiga en modulaciones y pasos súbitos a otros tonos a modo de rápidos cambios de colorido, como el inicial que va de la tónica a la mediante Mayor, muy usado por Falla en danzas similares de su ballet El Sombrero de Tres Picos.

   La Cubana, en la Mayor, es una bella página que tiene como referente los sones procedentes de hispanoamérica que se fundieron con los andaluces en las denominadas "formas (o palos) de ida y vuelta". Así, una de ellas, la guajira, con su alternancia rítmica de seis por ocho y tres por cuatro (o hemiolia) viene a ser sublimada en esta pieza que finaliza con un efecto de alejamiento gradual o perdendosi, muy utilizado por Manuel de Falla.

   La Montañesa, en re Mayor, es más reposada. Además de su tempo, subraya este carácter la relación armónica que establece con la pieza anterior. Basada en dos melodías folklóricas santanderinas, "San Martín del Rey Aurelio" y "Sal a bailar", intenta evocar paisajes norteños donde tendrán gran protagonismo los tañidos de campanas perdidos en la niebla en repeticiones de breves módulos, recurso hondamente impresionista.

   El broche de este cuaderno está a cargo de la Andaluza, en modo frigio, pieza de gran intensidad dramática basada en el fandango y el polo. Falla se inspirará para su recreación de su tierra natal en el cante jondo y muy especialmente en la guitarra, instrumento que produce en manos de los artistas flamencos -según sus propias palabras- acordes "bárbaros", considerados por algunos, y por él una "revelación maravillosa de posibilidades sonoras jamás sospechadas". Falla dejó constancia de que pensaba que la guitarra era el instrumento a su juicio más completo a excepción de los de teclado.

Una gran conciencia idiomática o tímbrica, acciacaturas, melodías "melismáticas", podríamos decir, y desgarradoras en un ámbito reducido, una inmensa riqueza rítmica, notas pedales (al igual que los bordones de las guitarras en el flamenco, muchas veces invariables), una zona de gran tensión musical que estalla en un clímax que no podría contenerse por más tiempo... son elementos que hacen de esta pieza una obra maestra de su género, obra que contribuirá a elevar el rango dentro del contexto de la historia de la música occidental a nuestra nación, que empezaría entonces a "tomar peso musical".

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