12/11/13

Contaminación musical? El increíble delito de estudiar piano!

Hoy una estudiante de piano se sienta en el banquillo de los acusados para responder por su "delito", que es su obligación como estudiante, por otro lado, de estudiar el piano según refiere la noticia de actualidad

Un piano emite muchos decibelios, es cierto, pero no más que una televisión o un equipo de alta fidelidad a alto volumen, lo habitual en tantas casas de vecinos-as desconsiderados y de abuelitos sordetas :). También es cierto que, si no dispones de un chalet separado, individual, no pareado, alejado, en el campo, con las leyes actuales no podría estudiarse en casa ningún instrumento musical.

Las posibles alternativas son: vivir a ser posible en un bajo (el sonido del instrumento se transmite por la vibración de las patas al suelo para los que viven en los pisos superiores hacia los inferiores, de manera que la habitación de abajo del estudiante de piano hace de especie de campana de resonancia). Los que viven en un segundo pueden molestar algo a los del primero y mucho menos a los del bajo por vía vibración a través del material, no del aire, no siendo así en los que viven en un bajo. 

Atenúa el sonido también:
poner mantas sobre el instrumento, alfombras bajo las patas, forrar las paredes de ciertos materiales (la solución barata es la de cajas de huevos no de plástico, cuya forma y material reciben la vibración y no la rebotan tanto, disminuyendo la reverberación y las posibles molestias, por cierto si no hay siete metros el fenómeno de eco, que no reverberación, es imposible físicamente). Insonorizar una habitación pequeña cuesta mucho dinero, en torno a las cinco cifras (en euros), incluyendo puertas acondicionadas. No me parece justo que se usen sistemas "silent" ya que el alumno no avanza igual al no poder escuchar los armónicos reales (sino una grabación, una imitación que nunca iguala la riqueza del sonido del piano acústico).

Viviendo como vivimos en un país como este que destaca por su alto grado de contaminación sonora, un triste record para una población, sólo queda que los políticos ofrezcan ayuda a los estudiantes para que no suceda la triste paradoja de que se enfrenten el derecho al estudio y el derecho al descanso. Si finalmente prospera la acusación todos los ciudadanos tendremos derecho a pedir indemnizaciones por la contaminación sonora producida por obras, campanas, y tantas intromisiones acústicas en nuestros hogares, tanto sonido indeseado. En un próximo post hablaré de mi caso personal.