17/6/17

Miguel Baselga finaliza la grabación integral de la obra para piano de Albéniz

Saludo hoy con alegría la entrega número nueve de la colección de cds que corona el registro sonoro completo de la obra para el instrumento de cuerdas percutidas de Isaac Albéniz, uno de nuestros principales compositores, que ha realizado (siendo el primero) el pianista Miguel Baselga. En el sello sueco BIS (os dejo enlace al contenido de los anteriores, pulsando en cada cual podréis escuchar muestras).

Con notas de Jean-Pascal Vachon, y basado en el catálogo de Jacinto Torres, por orden cronológico y reflejando todas las obras encontradas hasta la fecha (no es de extrañar que se sumen en un futuro algunas más según vayan apareciendo de su largo sueño en lugares insospechados), esta inmersión en el corpus pianístico albeniciano (aquí os dejo muchas de sus partituras en ediciones antiguas) es, sin dudas, una auténtica referencia. 



Su técnica descuella por su articulación,  precisa y nítida, su finísimo sentido del rubato,  de sutilísima elasticidad y su claridad formal. En muchas obras de Albéniz se suelen encontrar intricados arpegios, complejas disposiciones armónicos en la mano izquierda por la adición de muchas enfatizaciones, de notas extrañas a la armonía, siendo especialmente las que están a distancia de semitono inferior las más difíciles de englobar dentro de una pedalización, es muy frecuente que añada estas especies de apoyaturas, de "sensibilizaciones" o "sensibles secundarias", podríamos decir, como la típica sobre la quinta, por ejemplo, encontrandose en el bajo la fórmula que se inicia con do  fa# sol) incluso a veces Albéniz las coloca sobre  todas las notas del acorde (si do, re# mi, fa# sol). Miguel Baselga es experto en conseguir una textura diáfana "a pesar" de los reveses que pueda presentar la escritura, gracias a su uso sabio de la dinámica y la pedalización, extrayendo siempre "pepitas de oro sonoras" de cualquier pequeño detalle.

El último volumen comprende, por este orden, el cuaderno Recuerdos de Viaje, T72, siguiendo la catalogación aludida (el cual contiene En el Mar, Leyenda (barcarola), Alborada, En la Alhambra, Puerta de Tierra (bolero), Rumores de la Caleta (malagueña) y En la playa), el 3er  Minuetto, T74, el cuaderno Rêves, T99, (constando de Berceuse, Scherzino y Chant d´amour), el Scherzo T57 (de la sonata inacabada núm. 1), el Tango, T94 B (conocido también como Tango en la menor, no confundir con el de la colección España, en re Mayor), Diva sin par (mazurka-capricho), T63, -dedicada a la famosa soprano a la sazón Adelina Patti-, el Menuet, T73, el Minuetto, T89 (de la sonata inacabada núm. 7), la Improvisación, T115, y Balbina Valverde (polka brillante) -dedicada a la homónima actriz coetánea-, T64, obras todas de la década de 1880 a excepción de la Improvisación aludida, que tuvo lugar por el propio Albéniz en 1903.

De todas estas obras, mis predilectas, son Alborada, por su singularidad y belleza, En la Alhambra, por su autenticidad y originalidad, que interpreta con facilidad y destreza, así como la no fácil Puerta de Tierra, tan popular, y no menos que la celebérrima Rumores de la Caleta, interpretada con un tempo muy idiomático (ha habido una cierta tendencia a tocar cada vez más lento a Albéniz y sabemos, por los testimonios de época, así como se desprende del análisis de sus improvisaciones, y de la gran mayoría  de las primeras grabaciones que se conservan, más próximas en el tiempo a su "escuela") que su sentido de la agógica era precisamente así, tendente a la agilidad más que a la pesantez...

También son dignas de resaltar, además de por su valor pedagógico, la Berceuse de Rêves, obra sencilla, con sus bordones pedales y sus series de sextas, (soslayando de la manera más fácil cualquier falta armónica en la escritura, me viene a la mente, si no recuerdo mal, esa frase de su maestro Pedrell diciéndole "escribir tu nombre con h intercalada") pero que esconde una joyita sonora. El tango T94 es otra de esas obras que con el tiempo quizá ganen en favor del público y de los pianistas diletantes. Muy delicado y sensible es el Menuet T73 y, por supuesto, hay que señalar también la Improvisación T115, interpretada en el tono de fa menor. Un agradecimiento especial al maestro por haber tenido la consideración de incluir en este  volumen la transcripción de la edición de la Improvisación que realicé de dicha obra.

La crítica neoyorkina ha escrito de él, referiéndose a su interpretación de La Valse de Ravel, que "al igual que Vladimir Horowitz, Miguel Baselga sabe hacer buen uso de su prodigioso talento para arreglárselas con tal fingerbreaker y así exhibir su destreza". Ha sido incluido en la relación de los quince pianistas virtuosos hispánicos "15 grands d´Espagne" de la prestigiosa revista Diapason.

"Final disc in series" figura en la contraportada. Muchos años de estudio y dedicación hay implícitos en esa pequeña frase. Un trabajo de esta envergadura y rematado con tal esmero y musicalidad merece loa, apoyo, aplauso, ovación y diría que hasta algún tipo de monumento, ya sea la dedicatoria de una calle o al menos un reconocimiento "en vida" por la hazaña histórica (según la RAE, etimológicamente una "buena acción", un verdadero hecho ilustre).

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