18/1/15

La seducción de la música


Un sugerente título para un libro, subtitulado también atractivamente "los secretos de nuestro instinto musical", escrito en tono directo, coloquial, muy comprensible, para un público no necesariamente especializado en música. 339 páginas de fácil lectura, con una precisa, por lo ligera, bibliografía por artículos de cuatro páginas, sin índice analítico por autores o materias. Escrito por un melómano y músico más bien diletante, más próximo al ámbito de la música llamada "moderna" (da muchos "tirones de oreja" a todos los mitos y errores comunes de concepciones anquilosadas de la música). 

Dardos como aquel dirigido a las discográficas asociadas a programas de tv de "fábrica o descubrimiento de supuestos talentos musicales" (hasta la palabra talento la pone en discusion justamente). Opina, y concuerdo con él, que en realidad intentan construir la ilusión de que su "producto" entra en las listas de los hits debido al extraordinario talento (abundante por doquier, en realidad) y no por las "sutiles estrategias de marketing", cuando no burdas, añadiría yo, a base de repetición, de exposicion masiva en todos lados y momentos....

Todo melómano, no digo ya todo profesional de la música, debería haber leído ya para "estar en el mundo", conociendo los avances científicos respecto al conocimiento de este arte y ciencia que es la música, tres volúmenes de los siete que cita en la bibliografía general, que también están en castellano, que son:

Levitin: Tu cerebro y la música: el estudio científico de una obsesión humana. RBA, 2009,

Milthen: Los neandertales cantaban rap: los orígenes de la música y el lenguaje. ed. crítica, 2007, y

Sacks: Musicofilia: relatos de la música y el cerebro. Anagrama, 2010.

Este libro podría ser una síntesis en lenguaje ameno de estas y muchas otras de las últimas revisiones y conocimientos en torno a la música, su comprensión, cómo se recibe, su función, etc...

Su tesis central es convencer que la musicalidad es innata a la mayoría (según estudios en torno al 95% lo somos, es una herencia común de nuestra especie), desterrar el mito, podríamos decir, de que la musicalidad sólo pertenece a una élite... 

En el capítulo 5, titulado con valentía "Habría que saber tocar el piano", analiza esta cuestión de manera clara y convincente. No es que la gente no sepa cantar porque no sea musical, es que o siente pánico social a intentarlo, o creen que no saben cantar. Pero en realidad sólo cinco de cada cien personas, es decir, casi nadie, tienen problemas a la hora de percibir diferencias de altura en los sonidos.

Ofrece ejemplos en un sistema gráfico de duración/altura no convencional, fácilmente inteligible, facilitándolo más aún poniendo la representación del teclado a la izquierda en vertical, una manera muy práctica de iniciar a la lectura musical teniendo la imagen del piano como referente de pentagrama silencioso :)

Hay disponible una web http://www.planetadelibros.com/la-seduccion-de-la-musica-libro-67631.html en la que se pueden escuchar ejemplos citados en el libro.

Y ya sabe, cuando le pregunten, "¿es vd. musical?" Puede responder tranquilamente (sólo tiene un 5% de margen de error). SÍ. Un sí grande y orgulloso, igual que vd. practica deporte (y casi toda la población, en algún grado) sin ser Nadal ni Alonso, y nadie ha puesto en duda su "deportividad" o su capacidad para perfeccionarse a través del ejercicio físico. 

No se limite sólo a escuchar (igual que puede jugar un partido de fútbol con sus amigos o correr por diversión), la música le espera, con todos sus beneficios físicos y mentales. Y no caiga en el hiperfeccionismo paralizante, la música es para ser feliz, en tres palabras, que no le suceda como a muchos, y en palabras de un médico que trabaja con músicos, E. Altenmüller, de la Esc. Sup. de Música de Hannover, que a diario observa el stress de muchos estudiantes, músicos en vías de profesionalizarse, que observó que la emoción predominante en músicos era el miedo y se alegraba, según conversación con el autor del libro de que "ninguno de sus hijos quiera dedicarse profesionalmente a la música". 

No, noooooo! :) La música mal entendida y practicada puede llevar a la parálisis emocional. La música bien entendida y practicada ilumina (me gustaría encontrar un símil menos visual y más auditivo;) la vida de muchísimas personas, por suerte de muchas más de las que la pueden sufrir por no querer romper esa relación tóxica (por causa ajena a la música, por supuesto)...