31/12/13

Retrospectiva

Acaba el año y es un día propicio para mirar atrás. También parece el título de una de las secciones de Muchachada nuí, (-"nuí"), Retrospecter... :) 

Cuando converso a veces me fijo en quién usa qué tipo de conversación y cuánto, pues se puede dividir la actividad comunicativa en:

-personas que hablan sobre sí

-personas que se preocupan por los demás y les hacen preguntas (la básica es "y tú?", por si quieres empezar a practicar el maravilloso arte de escuchar)

-personas que hablan sobre el mundo

Lo siento, hoy quiero hablar de mí :) El que siga leyendo sabrá cómo veo mi propia actividad, como si me subiera a una montaña y observase el camino recorrido.

La primera palabra que puedo decir es: VOCACIÓN. Siempre la tuve, siempre me gustó aprender y enseñar. La segunda quizá sea CURIOSIDAD. Creo que el universo inmenso que nos rodea es apasionante. La tercera quizá sea HÁBITO o TRABAJO. 

Próximo a cumplir ya cuatro décadas sobre el orbe recuerdo cómo (iba a decir sacrifiqué, pero creo que no es la palabra correcta, pues todo el tiempo dedicado lo hice muy "a gustín", disfruté haciéndolo) empleé entre veinte y treinta años aproximadamente en formarme. 

No había día de mi infancia, adolescencia, juventud y primera madurez que no dedicase al piano. El verano era la época que más estudiaba, ya que de más tiempo disponía. No "perdoné" ningún sábado ni domingo que recuerde. De hecho para ser sincero hasta los veinte años pocas veces fui al cine y sólo una con los compañeros del instituto a beber algo (tan poco me gustó la experiencia que no repetí:) Llegaba a casa del colegio o del instituto y lo primero que hacía era ir al piano, yo le llamo "imantación", y, aún, cuando entro en alguna casa ajena siento una extraña sensación de "buscar dónde estará el piano" :) 

Siempre había un pasaje nuevo que desentrañar, una armonía nueva que pensar y sentir, una melodía diferente que memorizar, tantas obras musicales tan bellas e interesantes... La música es motivante en sí misma... Así pasé varias décadas, trabajando mi oído, desarrollando mi cerebro musical, pues la oreja en sí poco cambiaba exteriormente, pero si uno se fija en lo que pasaba por dentro, entre neurona y neurona, :) siempre había un baile, una relación, un proyecto nuevo, una lectura preparada, algo que hacer, siempre estaba trabajando con el sonido, incluso en sueños, no desaproveché un momento... 

Viajé todo lo que mis padres pudieron costearme siempre para hacer cursos de piano, aquí y allá... Devoré cientos de libros y partituras, sí, le di mucho valor pues eran productos no tan asequibles como en la actualidad... 

Un momento clave en mi vida fue concurrir a unas disputadas oposiciones nacionales, totalmente abiertas también a los ciudadanos de la Unión Europea por primera vez y obtener plaza con veinte años. Seguí formándome, no me considero un docente "acabado", siempre estoy en constante evolución y me encanta asumir retos y afrontar asignaturas diferentes, proponer nuevas actividades creativas, etc... Creo que hay que amoldarse a los tiempos y al tipo de alumno, que cambia de generación en generación.Preparo con mucho amor y dedicación mis clases en casa y no desaprovecho ninguna buena oportunidad de seguir evolucionando. 

Cuando escucho de otras personas exclamar "qué suerte tienes" me gustaría pensar que lo dicen exclusivamente porque me gano la vida a través de mi pasión, porque alineé mis gustos con mi fuente de vida. Quizá sea un afortunado, pero, pensando en todo el trabajo, esfuerzo, tiempo y dinero invertido creo que cualquier persona que hiciera lo mismo que yo obtendría los mismos resultados en su campo profesional particular. 

La realidad es que muy pocos estudios duran tantos años y requieren tanto tesón! Así que animo a aquellos que quieran recorrer una senda parecida, un camino musical, que se calcen los zapatos del trabajo y la ilusión, que nunca me ha faltado y sigue vigente como mi acicate diario y... menos hablar... y más andar! :)