16/9/13

La voluntad en el estudio del piano, II


Por qué algunos se desaniman? La voluntad, ese componente del ánimo tan importante que le hace a algunos dedicar ocho horas diarias sin sentir cansancio, como cuando uno juega, que parece algo adictivo, algo que está inserto en nuestra genética, algo que han venido haciendo nuestros antepasados durante miles de años y nos han dejado grabado a fuego en forma de preferencias por cierto tipo de actividades.

Si uno pone la televisión por la noche observará que: o hay música, o juegos de casino, póker, adivinar palabras, o similares... o hay programas de adivinación del futuro. 

Cuántas personas pierden su tiempo intentando saber por adelantado qué les depara el futuro sin darse cuenta de que ellos construyen su propio futuro día a día en función de lo que van haciendo... Cuántas personas dedican su tiempo a una adicción como el juego, destructiva, pudiendo dedicar este impulso ancestral a orientarlo a la sublimación del arte... Cuántas personas escuchan música por las noches? 

No lo sé, sinceramente, lo que sí sé es que la música no es un somnífero, sino un lenguaje que te penetra y te puede transformar por dentro totalmente, una actividad sana y que limpia emociones, que multiplica tu inteligencia (hablas un nuevo lenguaje, el lenguaje de los sonidos inmanentes)...

Estudié el piano con fruición durante más de una década especialemente (entre los ocho y los veinte) porque sentía pasión, porque no podía dejar de hacerlo, porque me gustaba, porque era un reto que crecía cada día, porque era motivante en sí mismo, porque había muchos porques... Supongo que era la fuerza de la voluntad que nos anima a cada uno a realizar su particular castillo de naipes o de arena... El viento luego puede soplar a tu favor o en contra. Seguro soplará, pero también es seguro que quien construye algo genera, algo aprende, algo disfruta y algo se lleva...