21/8/13

El sonido de la naturaleza...

...y el silencio también.

No hay nada mejor que hacer una cura de silencio anual, al menos una. Como ya nos enseñó el compositor (y más bien, filósofo del sonido) John Cage, el silencio no existe, es una especie de desideratum, en realidad un imposible... Pero al menos podemos "tender hacia él", buscarlo, intentar hallarlo... Por nuestro bien psicológico. 

No hace falta que recuerde cómo nos hemos insensibilizado por habituarnos al exceso de ruido. Realmente nunca puede uno dejar de sufrir ante un entorno con excesivo sonido, la inhabituación total es imposible, por ser un requisito mental de nuestra esencia humana . España es el segundo país más ruidoso del mundo. Triste honor!

El crepitar de las hojas secas, el mugido de las vacas lejanas y su gracioso cencerro, el piar de las aves (verdaderos "cantos" que siempre creí que influyeron tanto en los compositores que nos precedieron, pues ellos disfrutaron más de los pájaros al no vivir en entornos tan urbanos, y, claro está, sin televisión ni otros aparatos "absorbe-mentes y genera-preocupaciones-inútiles":), el rumor del agua de los riachuelos, cómo mece el aire las hojas de los árboles (esa imagen tan vívida que utilizó Liszt para hablar del rubato de Chopin), la lluvia al caer (Debussy), los truenos (Beethoven en su sexta sinfonía)... tantos sonidos de los que nos estamos desacostumbrando y que son los que nos dan paz, vida y un estímulo nuevo para crear (no necesariamente imitando estos sonidos, sino incubándolos en nosotros y dejando salir nuestra esencia de soledad-sonora). 

Y el infinito silencio nocturno del campo... Os deseo serenidad!