23/9/12

Un poco de historia al año no hace daño: notas sobre estética del barroco

El barroco fue la época de la escala grandiosa, de la instrumentalización de la cultura por el poder, éste la dirigía para sus fines; fue un momento de novedades formales no estructurales, de decoración exhuberante por tanto.

Se preconizaba el sentido de la efimeridad, el contraste, la asimetría. El sentido del paso del tiempo: aparece justo en esta época el compás (ese "tirano":) o agrupación de pulsos en torno a un acento, frente al concepto más libre del tactus renacentista.

Se dará una fractura a nivel teórico entre la música vocal y la instrumental, se considerará a ésta como no significativa. Justo en la época que nace la conciencia idiomática o tímbrica, es decir, en que se empieza a componer pensando en instrumentos concretos.

Unas ideas muy típicas de la época eran la de que el fin de la música era "mover los afectos" (la teoría de los afectos o "afetktenhlere" de Kircher). Cada obra debía contener un afecto, mover una pasión determinada, pero sólo uno (frente al bitematismo clásico). Se amplía mucho el concepto de belleza estética (incluirá por primera vez "lo no bello").

Se usa la técnica de la suspensión o abocetamiento (tanto es así que es la llamada época del "Bajo Continuo", un verdadero esquema, como la moderna notación americana alfabética para indicar acompañamientos con acordes (tipo jazz, por ejemplo).

Es entonces cuando nace el concepto de acorde y la llamada tonalidad "bifocal" (polarizada entre dos modos, el Mayor y el menor). Esto explica porqué muchos movimientos lentos del barroco acaban sobre el acorde de dominante del modo menor para resolver en el siguiente con la tónica del modo Mayor. Yo opino también que quizá algún intérprete aprovecharía paara enlazar ambos movimientos con una cadencia improvisada que llevase de un punto a otro (como luego observamos en conciertos románticos, antes seguramente se haría, sólo que no se apuntaba, es lo que se conoce como "convención estilística").