Notas sobre el timbre y el piano, continuación

Enlace a primera parte

El timbre sería modificable, pues:

-realizando pizzicati sobre la cordera,

-percutiendo en la caja,

-o usando los pedales (el izquierdo o "celeste" produce una vibración por simpatía de la cuerda en las notas de dos o tres cuerdas y una percusión en otro punto en las de una cuerda; el derecho ofrece una mayor "profundidad" de sonido por añadir más armónicos por simpatía, en la medida que libera apagadores y deja resonar el resto de cuerdas, más resonancia, más duración y un reforzamiento limitado en el momento de debilitación, una mínima compensación de la pérdida de intensidad),

-figuradamente, latu sensu, pero no realmente: por el uso de diferentes articulaciones (entraría más en el campo del fraseo, de la cantabilidad, del estilo, de la llamada "sonoridad del pianista") que afectan a la duración de los sonidos, realizándose efectos particulares de extinción al rozar apagadores (ejecutados retirando el pedal y/o dedo de una manera determinada).

De las investigaciones de Seashore en "Psicology of music" o de Ortmann además, puede sumarse las conclusiones:
-el timbre del piano viene dado ya. Viene además modificado por registros (todas las notas suenan diferentes)

-el gesto en el aire previo no incide en el timbre. De la Campa: el piano no diferencia si le tocan con una pelota o una yema,

-el mecanismo se activa o no, se pone en funcionamiento si se da una premisa (como poner una pesa sobre la tecla de un mínimo de gramos) y actúa de una sola forma, tiene una forma específica de funcionamiento: percutir la cuerda en un determinado punto constante con una determinada velocidad (intensidad o fuerza) y retirarse siempre. (Frente al clavicordio o la guitarra, por ejemplo),

-por regla general una nota sin utilizar pedales a igual intensidad sólo va a tener un timbre,

-es limitado y hay que aceptar estas limitaciones. Por tanto: variar la intensidad es variar el timbre y un timbre concreto va ligado a un único grado de intensidad.

Te propongo la siguiente prueba: intenta obtener timbres diferentes percutiendo con un bolígrafo (o martillo) un punto determinado fijo de una mesa (cuerpo vibrante) sin apagar la vibración (retirándolo siempre) a igual intensidad. O con un martillo y una cuerda de una guitarra con las mismas circunstancias. Sólo cambiarás el timbre si le das con uña/yema, o en diferentes puntos de la cuerda, o rozando de distintas maneras.

El piano es una especie de sistema tripartito que esquematizo: una cuerda, un mecanismo (tecla, apagador, macillo...) mediador que responde a mi actuación según unos parámetros prefijados sin poder captar sutilezas ni variar su forma de funcionar, y el intérprete (éste puede tener intención de crear timbres diferentes, y hasta la ilusión de que los ha creado, realmente no está en su mano, salvo las excepciones mencionadas o salvo que se hable sinestésicamente de timbres blandos-pastosos asociados a las intensidades suaves p-pp o percusivos (son todos en realidad), metálicos, redondos, que se suele llamar a los f-ff... Recordamos que el legato en el piano es una mera ilusión acústica frente a la voz o el violín!