7/2/18

Lo más divertido. Anécdotas de pianistas, VI

Me vienen a la mente varias: mosquito impertinente, partitura que se me cae sobre las manos mientras sigo tocando, estornudo que finalmente no salió, y me llama mucho la atención que tengo "dobles": pianistas que se parecían físicamente a mí. Una vez tocando en el Palau de la Música de Valencia observé mientras tocaba Ricardo Martínez Descalzo que visto a cierta distancia se parecía mucho a mí. Tanto es así que un amigo común, Carlos Apellániz, me dijo: "pensaba que eras tú quien tocabas" :)
AGUSTIN MANUEL MARTÍNEZ

Recuerdo un concierto de piano solo en Italia, estaba tocando El Pelele de Granados, era el final de la primera parte y nada más empezar saltó una parte de la tecla negra, la tecla se quedó sin relieve. Toqué El Pelele como pude, pero para la segunda parte pedí que lo pegaran. Me era imposible tocar una nota negra, y no sentir la tecla debajo, ver un hueco. Menos mal que el pegamento que usaron aguantó el resto del concierto.
DANIEL DEL PINO

Cuando llegué a vivir a Sevilla, para trabajar como Correpetidor en el Teatro de la Maestranza, fui a ver un recital de Simon Estes. En dicho concierto me enteré que en los dos días siguientes iba a dar unas clases magistrales para cantantes y me apunté como oyente. Por la mañana, llegué al sitio donde se desarrollaban las clases y había un lío enorme montado: la organización pensaba que acompañaba el pianista de Estes y éste pensaba que había alguien contratado para tal menester. De repente, muy mosqueado, pregunta con su vozarrón el bajo americano:

"¿Hay alguien entre el público que por lo menos pueda acompañar el aria de Alfredo de la Traviata?. Yo desde el fondo de la sala, calado hasta los huesos porque me pilló un chaparrón tremendo, levanté el brazo. Acompañé ese aria y otra y otra, y así hasta el final del curso. Simon Estes se fue de Sevilla convencido de que aquello estaba pactado con la organización y yo feliz por haber compartido dos días a su lado (además acabé haciendo de traductor del curso) y por sacarme un dinerillo inesperado que me vino de perlas en ese momento.
RUBÉN FERNÁNDEZ AGUIRRE