4/12/17

"El espejo no sabe mentir. Lo que le dijeron debe decir" (popular).

A modo de introducción opino que la importancia de la Educación Emocional en el desarrollo de los alumn@s es simplemente crucial. Sobre todo cuando el "entorno" no acompaña (crisis económicas, sociales, etc...). Las instituciones educativas tienen un reto impresionante por delante y es el de adaptarse a las realidades cambiantes. 

Estuve en una charla sobre "El mundo que viene", por Álex Rovira, y afirmaba con claridad y rotundidad que las escuelas o cambian o directamente irán desapareciendo ("aquellas que se parezcan más a cuarteles prusianos del s. XIX"). Opino igual, nuevos tiempos requieren nuevos enfoques. La Educación Emocional es clave, en mi opinión, porque incide directamente en lo más profundo de los seres, en la parte más primitiva, fundamental, del cerebro, la que más puede incidir sobre nuestra conducta a corto (y también a largo plazo).

La actividad fue: 
TE FELICITO, AMIGO
A partir de 6 años. 
Objetivo: Identificar aspectos positivos de los compañeros/as. 

Se recomienda una duración de 30 minutos, efectivamente, en ese tiempo se pudo realizar con total tranquilidad. Considero que es mejor hacer las actividades con más tiempo incluso ya que refuerza la sensación de que el tiempo es la "percepción del mismo", es decir, si se realiza sin un "cronómetro", es decir, sabiendo que puede uno dedicarse con paciencia, con tiempo para sentir, para pensar, para volver atrás si se desea añadir algo o cambiar alguna frase.

Lo primero que llama la atención sobre su efectividad es la ilusión con que se realizan estas actividades "distintas", de corte "diferente" a lo habitual que se realiza en los centros educativos. En nuestro caso, se realizó de manera escrita, para que pudieran expresarse inicialmente de modo más introspectivo, más concentrado. Después se leyeron, lo cual provocó muchas sorpresas, reacciones del tipo "¡así soy?, risas, etcétera. Opino que en general los alumn@s tienden a tener un concepto de sí o una autoestima menos ajustada a la realidad, casi siempre por debajo de la percepción que tienen de ellos los demás. Esta actividad viene a reforzarles, a empoderarles, a ofrecer visiones positivas de ellos mismos.

Cada alumno escribió en un papel cinco aspectos positivos de sus compañeros y luego recortaron todas las frases y las entregaron a sus destinatarios (tod@s a tod@s). Guardaron los escritos de sus compañeros y estoy seguro de que será uno de los recuerdos más bellos que tengan de su educación (que no finaliza nunca, creo, ni terminada la universidad). Por facebook recibí retroalimentación años después sobre lo mucho que les había hecho sentir bien, y cómo estaban repitiendo la experiencia con sus propios alumnos después.

La conclusión puede ser que en realidad podemos ser la suma de perspectivas de los demás sobre nosotr@s, es decir, cómo nos ven los demás es muy posible que sea lo que seas. Si un jarrón lo ves de color verde cuando todo tu entorno lo ve de múltiples colores es muy posible que esté uno encerrado en una especie de "visión de túnel", de mirada de una sóla parte del jarrón, y que el jarrón observado tenga otras caras, las vistas desde los otros lados. Y que uno tenga una visión "parcial", "pequeña" del jarrón (en este símil, de "uno mismo")... Y que el jarrón sea hermoso, siempre hay belleza, pues radica más en el ojo que ve, que en el objeto, como reza aquella frase atribuida indistintamente a Bacon, Hume y Lao Tse. 

No debería dar alergia hablar bien de otros :) Es un síntoma de grandeza saber reconocer (y poder saber describir) lo positivo de los demás. Espero poco a poco poder ir limpiando más y más "mis gafas de enjuiciar el mundo".