13/6/17

Más greguerías sobre el piano de Ramón G. de la Serna

Tocar el piano con un dedo es estarle pinchando el ombigo.

Como psicoanalistas descubrimos que esa que se ha hecho un traje con tantos botones es que quiere ser piano.

El piano refleja en su espejo negro la llegada de la música al puerto una noche lluviosa.

No dejéis caer violentamente la tapa del piano, porque suena a féretro.

Al tocar el piano el pianista se pone los elegantes guantes de las teclas.

El piano siempre está vestido de etiqueta.

Los cangrejos son manos de pianistas torpes tocando barcarolas.

El pianista se saca las notas desesperadas del faldón del frac.

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