12/3/17

Las enfermedades profesionales de los músicos a la luz

He asistido este fin de semana al I Congreso Nacional de Enfermedades Profesionales de los Músicos, organizado por AMPOS (Asociación de Músicos Profesionales de Orquestas Sinfónicas), AEOS (Asociación Española de Orquestas Sinfónicas) y la Clínica Tecma. 

Ya desde hace muchos años, veinte en concreto, 1996, cuando leí el libro "Tecnopatías del músico", de Orozco y Delclós, tomé conciencia de una carencia formativa grande que tenía (y sigue teniendo) la comunidad educativa musical; desde ese momento apliqué los principios básicos para que la salud de mis alumnos nunca se viera afectada por la práctica musical. 

En este congreso he actualizado conocimientos sobre la temática con una información muy clara, tanto como necesaria. Felicito enormemente a los organizadores y ponentes de este exitoso simposio. Os comento algunas cuestiones tratadas: 

-qué es una enfermedad profesional y qué implica: si una enfermedad está declarada como profesional te pueden dar una incapacidad y/o indemnizar por los daños causados en mucha más cuantía que si hubiera sido una enfermedad común.

-enfermedad profesional incluye el accidente que puedes tener en el trabajo pero también aquellas enfermedades que se contraen por culpa del trabajo, por ejemplo, un músico que se queda sordo porque está expuesto de una manera constante y regular a una presión acústica alta, es considerable como enfermedad profesional en España.

-que hay registros y un sistema de comunicación en la administración sobre las enfermedades que pueden tener una causa laboral,

-que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) puede abrir de oficio un expediente para valorar si realmente una dolencia está causada por el trabajo o no.

El origen de la declaración de enfermedades profesionales surgió al final de la I G. M. porque no puede haber paz sin justicia social. Las injusticias en el trabajo provocaban mucha inestabilidad y se hacía necesario que el trabajo fuera un trabajo decente. La globalización de los derechos implicaba que el primer derecho que un trabajador tiene es la salud. Las enfermedades cuantitativamente hablando son más letales que los accidentes, pero son menos visibles porque los daños están "ocultos" y no se registran.

Actualmente la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya introduce en su listado las enfermedades psico-sociales, es decir, la esfera mental. En España este listado todavía no lo hace. 

En el caso de los músicos no se puede eliminar totalmente el riesgo auditivo y por lo tanto hay que planificar acciones que tengan que ver con las horas de exposición y la intensidad de la misma así como la sociedad debe tener claro que si se produce el daño se debe reparar mediante las prestaciones de la Seguridad Social (económicas y/o sanitarias).

El músico sufre en silencio y vive la enfermedad profesional de manera individual, casi como un a especie de "tabú" porque tiene miedo a perder su trabajo, ve comprometido su sustento y prefiere, en la mayoría de los casos no "significarse". Pero es necesario que conozca el procedimiento para recibir la ayuda necesaria. En caso de que el superior responsable no tome en serio estas dolencias se recomienda al trabajador acudir directamente a la Inspección de Trabajo.

Ha sido muy interesante saber que cualquier médico tiene obligación de declarar el posible origen de la sospecha de enfermedad derivada del trabajo y en caso que no lo haga puede dirigirse el trabajador directamente al INSS y solicitar la declaración de contingencia.

Las enfermedades que han sido reconocidas en la clasificación nacional de ocupaciones de compositores, músicos y cantantes (CNO 2932) son: hipoacusia, patologías del hombro, codo y antebrazo, muñeca y mano, síndrome del túnel carpiano y nódulos vocales, entre otras. 

Dentro de los objetivos del Ministerio está el mejorar y promover el estudio de las enfermedades profesionales para anteponer la prevención a la rehabilitación, realizar una vigilancia de la salud más eficiente proporcionando una atención más temprana que derive en un mejor pronóstico, declarar la sospecha de enfermedad profesional y actualizar permanentemente la lista o catálogo de ellas.

Los músicos, verdaderos "atletas del músculo pequeño, atletas de alto rendimiento" tiene riesgos derivados de la mera práctica musical. Por ello se recomienda hacer un seguimiento periódico y conocer el riesgo de cada instrumento musical. Muchos músicos no van al médico porque el dolor no les impide la práctica pero la salud puede verse comprometida por un sobre uso de la musculatura, los movimientos excesivamente repetitivos, un número de horas inadecuado, sobre todo cuando se inician en la práctica profesional, incrementos de horas de ensayo abruptos y poco progresivos, posiciones incómodas, dificultad del repertorio, número de años de práctica...

Los profesores de instrumento son el gran grupo de influencia que debe transmitir todo el conocimiento sobre la preservación de la salud al alumno. Es responsabilidad del profesor explicar la necesidad del calentamiento previo, de realizar descansos, de enseñar una técnica eficiente, de modular la intensidad de las sesiones de práctica y pautarlas, de explicar cómo es un lugar adecuado para el estudio, de enseñar los estiramientos relacionados con su instrumento, de observar al alumn@ y si detecta un posible problema derivarlo al médico cualificado correspondiente para que lo valore.

El dolor siempre es síntoma de que "algo no va bien". No persistas nunca. Cesa. ¡Si hay dolor busca ayuda inmediatamente!

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