13/5/16

Tócala otra vez, Bach

Con este ingenioso título, adaptación de la frase de la mítica película Casablanca, refrán que llamativamente nunca fue como todo el mundo la recuerda), se presenta el nuevo libro de un divulgador musical único, Máximo Pradera, autor además de Este burdel no es una ópera, ¿De qué me suena eso? y las novelas de divulgación musical El violín del diablo, La décima sinfonía y Morir a los 27, éstas bajo el seudónimo de Gelinek (el pianista/compositor que se midiera en el histórico duelo musical con Beethoven). 

Un escritor especial genera una obra con personalidad propia. Es único por su tono desenfadado a la par que riguroso, por su estilo nada estirado, engolado o soporífero, como suele a veces tratarse la música clásica (temática en la que es un gran entendido sobradamente cualificado -y desde la praxis interpretativa- y felizmente contumaz musicógrafo), sino todo lo contrario, actual y actualizado, divertido, directo y con un punto irónico, que es una de las claves, a mi modo de entender, a la hora de acercarse a este libro: leerlo sabiendo que te va a provocar, a sorprender y a volver a provocar hasta desencajar tu rictus (de la risa)...
En la editorial Malpaso, subtitulado Todo lo que necesitas saber de música para ligar, aborda el arte y la ciencia de la seducción a través de la música. Siempre me pareció fascinante cómo los que la practican, ya sea a través de su interpretación (¿quién no se ha enamorado alguna vez a primera vista de alguien que sólo ha visto un momento sobre un escenario?), la composición o el conocimiento sobre la música. Hablar sobre ella, y mejor dicho saber hablar sobre la música, puede encandilar y encandila (parafraseando al político que podía prometer y prometía, hasta que metía... su penetrante candidatura electoral en lo más profundo del placer parlamentario;)

Un intérprete profesional instrumento en ristre demuestra en dos segundos aptitudes y actitudes, haber dedicado por lo menos diez mil horas a cultivar su arte con paciencia, dedicación, abnegación, sacrificio a veces... Insistencia y persistencias éstas que, bien con base genética o sin ella, ya son un indicativo de que quien ha llegado a subir esos peldaños cuenta con un extra de sexappeal, de esa cualidad de ser irremediablemente atractivo, imantar...

Aquellos que pueden hablar sobre obras musicales marcando la diferencia respecto de las conversaciones convencionales, sean músicos o buenos catadores de música, emanan e inspiran sensibilidad y esta es otra cualidad que imanta a las personas que los escuchan (del sexo que fueren). Otro tema es si se hace una burda ostentación o alardeo patético, "postureo" vacuo, o si el que explica una obra ahondándose en ella realiza una auténtica (en esta época en la que el parecer y el ser se confunden demasiado) muestra de capacidad de escucha, de sutileza en la captación de matices, vamos, que no se es un lerdo-palurdo-paleto, sino que muestra un poco (o un mucho) de distinción. Como reza un principio kaizen o de superación constante, "haz como si lo fueras hasta que lo seas". Esta obra te anima subrepticiamente y también en estilo directo a desarrollar tus potencialidades músico-verbales, a mejorar tus habilidades sobre el "hablar de música" y dejar una huella en tu interlocutor/a.

En este libro tan bien escrito, tan didáctico, pues se esfuerza en explicar multitud de conceptos musicales mediante inspiradas analogías con el cine (Woody Allen está muy presente en él, por ejemplo) o el lenguaje, la naturaleza, la literatura..., se ofrecen inestimables consejos para los diletantes sobre muchas temáticas: verbi gratia, a la hora de comenzar una colección de música clásica (¿muchas versiones de una obra o discografía completa de un compositor en versión única?, ¿instrumentos de época o actuales?, ¿elección de interpretaciones de tempi más o menos rápidos o lentos?)... Se abordan entre otros asuntos a cual más interesante (si lees el índice verás que cada título ya de por sí es "sugerente") la teoría musical de los afectos o affektenlehre, la cadencia frigia, Mozart y lo escatológico, los procedimientos compositivos, los besos y las apoyaturas, la hemiolia flamenca, las sinestesias, grabaciones de piano fraudulentas y un innumerable etcétera (del latín "y lo demás", que ese demás no está de más, sino que es "lo más plus" del conjunto, precisamente:)

Una macedonia, o por continuar el símil con términos musicales también, una "ensalada" musicográfica aderezada a veces con pinceladas políticas muy saladas y resaladas (valga la redundancia en el condimiento;), un zig-zag de compositores y estilos (de Mudarra a Schoenberg, de Palestrina a Falla, de Haydn a Cage, de los castrati a Shostakovich, sin olvidarse tampoco de la música actual), un cúmulo de curiosidades muy bien hiladas (al final de cada capítulo suele introducir la temática del siguiente de manera que sientes que está conducido como en un programa radiofónico de altura) que culmina con la explicación de cada obra, en suma, un menú variado para gourmets musicales. Unos lo utilizarán para pavonearse, otros para aprender y crecer interiormente, otros no sabrán utilizarlo (no garantiza su éxito, aunque empíricamente al autor le funcionó en un ochenta por ciento de los casos... amatorios;)

Además llama la atención lo cuidado del libro, con tapa dura, el original borde de las páginas en celeste, que le da ese aire de "catecismo", que no catetismo :), la pícara foto con peluca barroca y todo (cómo no, trata también la temática de la cadencia picarda en Bach), incluyendo un cd con quince obras, seis de ellas para piano (dos de Beethoven, Chopin, Gerswhin, Liszt y Albéniz) además del clavecín representado por el andante del Concierto italiano de Bach, y regala el ebook a los que adquieran el libro y manden una foto de la primera página de su ejemplar con su nombre escrito a un correo de la editorial.

Máximo Pradera deviene nuevamente un experto que escribe con generosidad sobre su pasión por la música, que investiga hasta el fondo y más allá sobre las obras maestras, que quiere comunicar su pasión por las mismas de una manera cercana huyendo de los clichés del academicismo extremo... Tiene claro que el humor es consustancial al aprendizaje y que sólo nos defraudará si nos deja algún día de tocar los... bongoes... :) o los bemoles... Él te lo dirá más a las claras :)