2/2/16

Nueva edición del libro de Sebastián Colombo: Vicente Scaramuzza, La vigencia de una escuela pianística

Hoy traigo a colación una novedad editorial, se trata de la edición ampliada y revisada de "Vicente Scaramuzza", subtitulada "La vigencia de una escuela pianística", de Sebastián Colombo, obra de la cual ya hablamos en esta página de su primera edición de junio de 2013, con mucho entusiasmo.

Sebastian Colombo, profesor del Conservatorio de Utrecht ha realizado una nueva edición con primor que ha pasado de las cien páginas de la versión inicial a las casi quinientas.

Tenemos como principales novedades las páginas 65 a 70, una ampliación con más testimoniales sobre Rosa María Oubiña, o el interesantísimo capítulo diecisiete sobre la relación entre el canto y el piano, uno de los más originales escritos hasta la fecha, aunque en este blog le hemos dedicado unas líneas tangenciales a la temática del bel canto y nuestro instrumento. Todas las citas son muy procedentes e interesantes.

Cantar o no cantar, he aquí la cuestión! :), casi como se viene a intuir en este capítulo diecisiete. Sigismund Thalberg y la no rigidez, trabajar con la inteligencia casi más que con los dedos, Martha Argerich y sus comienzos en el piano, sin tanta pasión por el bel canto como la que declaraba su maestro y la curiosa descripción de su sonido sin "apoggio" podríamos decir (en sus inicios) comparada con un señor que entra en una habitación sin pantalones ;)...

Los textos sobre el maestro de Luciano Pavarotti y su entrenamiento vocal, Luisa Tetrazzini, son esclarecedores y luego relaciona las partes del instrumento vocal con el aparato braquial, desgranando así como refiere una interesante y certera teoría sobre el sonido (consonantes-vocales). Concuerdo con lo aportado por este maestro pues efectivamente todo sonido pianístico tiene que tener ese mínimo que haga que hasta el último señor/a del público que haya pagado entrada y esté en el fondo de la sala, en el lugar más recóndito, tiene el mismo perfecto derecho a escuchar con claridad y cantabilidad cualquier frase.

El capítulo siguiente, "El maestro formador" es antológico, dice muchas verdades de manera muy directa y es muy recomendable para reflexionar sobre la verdadera labor del pedagogo del piano, igual que el nuevo capítulo "Los niños y la formación del saber" en la que señala la responsabilidad máxima del maestro, y que nunca olvide verse reflejado en sus "realizaciones" a través de su escuela.

Quiero también citar una frase para aquellos cegados con la palabra "nivel" en nuestro país y en muchos otros seguramente "no confundirlos (a los docentes) al extremo de creer que la lectura de obras cada vez más complejas es sinónimo de justo y válido progreso".

Sigue un corpus de recopilación de testimonios desde la página 333 impresionante y una bibliografía ampliada.

Es un placer y muy recomendada su lectura para los pedagogos del piano y los estudiantes y hasta las familias, pues todos están implicados con la misma intensidad en este camino que es el de amar la música a través del instrumento de las ochenta y ocho teclas. Para mí ha sido, además, todo un honor figurar en los agradecimientos (pág. 494) y ser citada esta página en la página siguiente.