1/4/15

Tómame, trabaja comigo, de Elba Lanata. Un libro hondo sobre el piano.

Hoy comento el prodigioso libro de Elba Lanata, pianista egresada del Conservatorio Carlos López Buchardo y de la Universidad de Buenos Aires en Ciencias Biológicas, que se perfeccionó en EEUU con el maestro asistente de Claudio Arrau, Rafael De Silva, del cual vierte muchas de sus sabias enseñanzas, en el libro TÓMAME, TRABAJA CONMIGO, Apuntes sobre un instrumento, en Ediciones del Signo, dentro de la colección "Materiales de Trabajo" (una colección para profesores y alumnos). 

El título viene a referirse al piano y como si éste, personificado, hablase al estudiante o pianista, le invitara a aprender de él, a unirse, a fundirse, pues Elba Lanata alude al arte pianístico y su pedagogía de una manera global, holística. Las partes sin el todo no son comprensibles y viceversa. Todo está conectado, como en un holograma, y eso parece ser la foto de portada incluso.

Escrito con mucha erudición, con reflexiones hondas, siempre a la búsqueda de lo interior, de lo profundo, está lleno de "triquiñuelas" como muchas veces le llama, trucos o consejos que llamarán la atención tanto de los que estudian con pasión e interés el piano como de los que se dedican a la enseñanza. Bellamente redactado con profusión de impactantes citas, sorprendentes metáforas e ilustraciones, se expresa muchas veces con frases muy cortas, verdaderas ráfagas de intuición comunicativa. Deslumbrante libro.

El libro es un compendio de conocimientos muchos procedentes de su propia reflexión, de su meditación constante ante/junto/con/gracias a/por el instrumento. Imposible traer aquí tanto caudal de ideas, sólo hablaré de algunas que me llaman especialmente la atención: la conexión entre arte y vida, la importancia de la conciencia de estar en las cosas, la importancia de cómo pensamos, cómo entendemos la música (hace mucho hincapié en que la realidad y la percepción se conforman mutuamente, lo exterior y lo interior, la influencia social y la potencialidad, pero no hay que confundir la primera con la segunda, no es lo mismo la interpretación personal de un hecho que el hecho mismo).

Sugiere a los alumnos que no se "auto hipnoticen" mediante el tipo de palabras que se digan a sí mismos que les pueden condicionar si son negativas. Considera, acertadamente a mi juicio, que todos somos improvisadores en tanto que, y siguiendo una cita de S. Nachmanovitch "la forma más común de improvisación es el lenguaje". Pide que se enseñe con creatividad ("ejecutemos como si estuviésemos creando la obra", condensada idea que refleja su alta capacidad de "calar", de infiltrarse en la música). Es un reto, por tanto, del profesor adaptarse a la especificidad única de cada alumno y conectar con él. Alude a una película que pone un ejemplo extremo, "El milagro de Anna Sullivan" o "Ana de los milagros", según traducciones, en la cual se visiona y vive, podría decirse, cómo una persona es capaz de lograr enseñar (previo aprender de ella!) a una niña sordo-muda, consiguiendo penetrar en ella a través de su ZDP, el tacto, el olfato. Si es posible hacer salir las potencialidades en los casos difíciles como éste (dejo un vídeo con resumen de la película), qué no podrá hacer un profesional del piano. "Tenemos la obligación de poder establecer los hilos para que nuestros estudiantes logren desarrollarse al máximo en sus capacidades" (pág. 276). Bravo, Elba, por su valentía, pasión, honestidad, sinceridad, responsabilidad y claridad en su misión pedagógica!

Con poemas de la autora, obras musicales comentadas (capítulo noveno, el más frondoso), como algunas actuales dedicadas a su autora y otras del siglo XX, o el interesante momento en que habla de obras de Chopin, Schubert o Rachmaninoff y su relación con la sensación de cabalgata hacia un fatum o destino o las relaciones entre el agua y obras pianísticas de Liszt, Debussy o Ravel, destacaré algunos capítulos que me parecen certeros e interesantísimos por su enfoque: el de "improvisaciones", con la comparación entre las diferencias entre el pensamiento occidental y el occidental, o sobre la memorización mal entendida como pirotecnia vacua exigida por el público, entre otras ideas... En el capítulo uno, sobre la práctica inteligente, destaco su metáfora con la danza, por lo que de coordinación tiene, como si nuestros dedos, esos pies pequeñitos ;) fluyesen cuando los dos hemisferios actúan hermanándose.

Del segundo y fundamental capítulo, entre muchísimas otras ideas interesantes, me gustaría hacer sobresalir su llamada al silencio frente a la contaminación de sonidos agresivos (que compara de manera preciosa con un ennegrecimiento del necesario silencio, para la vida y para la música).

El tercer y cuarto capítulos de "Tómame, trabaja conmigo" son muy prácticos e interesará a los que buscan soluciones prácticas para tocar o enseñar. Los capítulos quinto y sexto, más históricos, ponen el marco para los dos siguientes, más centrados en la reflexión sobre aspectos de la interpretación. Tras el noveno, comentado arriba, el más largo, encontramos dos breves capítulos finales, interrogándose sobre qué caminos tomará el arte pianístico en un mundo de internautas-viajeros eternos ante una incomensurabilidad y cargados más que nunca con una mochila de pasado, con un "exceso de información" que puede incomunicar, como defiende.

Adereza el libro con muchos apéndices, de los cuales me parecieron muy útiles el que hace remembranza de ideas pedagógicas de su profesor (página 222 y ss.), la importancia del clavicordio para enseñar a niños, el temperamento usado por Bach (como ella dice "muchos estudiantes consideran que -el título- se refiere al sistema de igual temperamento", pág. 257h -y añado: y lamentablemente, hasta bastantes profesores... El piano en América, la comparación entre las partituras y los hologramas o los mandalas, el número áureo y su relación con los armónicos, entre otros fascinantes epílogos, conforman este tratado que hay que leer y releer con tiempo, sin prisa, con paciencia y saboreando, investigando, repensando y ampliando las muchas sugerencias, fibras provenientes de interconectar campos, que hilvanan "Tómame, trabaja conmigo". Felicito nuevamente a su autora por su hondura intelectual y sensibilidad. Un libro para atesorar en el alma.