7/8/14

Había una vez un país musical...

Cuentan que hubo un músico que se pudo jubilar con la paga completa porque todos los empresarios que le contrataron se empeñaron mucho e insistieron en darlo de alta cada vez que tocó en sus conciertos.   

Cuentan también que en ese mismo país ofrecieron la posibilidad a un cirujano de operar delante de un gran público aficionado a la cirugía. Era en un hospital muy importante y superior. Le dejaron promocionarse y las críticas al día siguiente aparecieron en los principales periódicos. 

Cuentan que ahí preferían contratar a los músicos extranjeros por el hecho de serlos y porque eran más caros.


También se les daba la oportunidad a los arquitectos de construir una casa a cambios de un número de consumiciones o cervezas mínimo que se tomarían sus amigos en el nuevo edificio y sufragaría por supuesto las horas de desarrollo del proyecto... Los materiales, por supuesto, iban a cargo del arquitecto.

Ahí los estudiantes de primer año de ingeniería y los simples aficionados al Tente, Lego y otros juegos de construcción se creían capacitados para abordar grandes obras por el simple hecho de poder colocar una piedra encima de otra. Estaban superconvencidos de que no necesitaban más formación, incluso pensaban que sería perjudicial para ellos, y aspiraban a ser reconocidos mundialmente en poco tiempo por lo que consideraban grandísimas hazañas. Les bastaba con tener la aprobación de sus madres, prácticamente su único aval psicológico...

Era un país musical muy sarcástico ;)