20/7/14

Guía básica para el mantenimiento de tu piano I, por Iberpiano, firma invitada

Muchas veces, al comprar un piano, creemos que el único mantenimiento posterior que necesita es limpiarlo con un paño como un simple mueble, y dado que es mucho más que eso, su mantenimiento también es bastante más complejo. El piano es un instrumento formado por más de 10000 piezas ajustadas milimétricamente para su correcto funcionamiento. Para garantizar el buen estado y sonido de nuestro compañero de tareas mucho más tiempo os recomendamos tener en cuenta los siguientes puntos esenciales:
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La ubicación. Un piano no se puede ubicar en cualquier lugar. Debemos evitar la exposición directa al sol, las corrientes de aire, la existencia de un radiador pegado al instrumento, los cambios bruscos de humedad y/o temperatura...
La humedad relativa es uno de los factores principales a tener en cuenta. La ideal para la ubicación de un piano es en torno al 40%. Pero si vivimos cerca del mar, o en mitad de la estepa, es obvio que estas condiciones no se cumplen. Para estos casos existen sistemas para el control de la humedad fabricados específicamente para pianos, y que dan resultados excelentes. Tener en cuenta estos factores hacen que el piano tenga una mejor conservación de sus materiales a largo plazo, pudiendo llegar a doblar la vida de tu piano, además de que las afinaciones sean más estables y duren más tiempo.
La limpieza del mueble del piano es algo delicado pero que podemos hacer nosotros mismos. El 99% de pianos que se venden en el mercado son de color negro brillo. El material de revestimiento del mueble en estos instrumentos es el poliéster. El poliéster es muy vistoso pero también muy dado a sufrir rayaduras. Es importante recordar que un piano no es una estantería, por lo tanto mejor abstenerse de colocarle encima todo tipo de objetos de decoración, portafotos etc. que pueden llegar a rayarlo, o lo que es peor, que le caiga el agua del florero y nos provoque un daño irreversible en el interior: fieltros, maderas, hierro… son materiales que no se llevan bien con el agua. Un plumero para quitar el polvo y un paño de micro-fibra humedecido con un poco de limpiacristales debe ser suficiente para mantener el mueble de nuestro piano en perfectas condiciones. Pasados los años, un buen pulido completo lo deja como el primer día, y esto sí lo debe realizar un técnico cualificado. En cuanto a la limpieza del teclado, cada cierto tiempo habría que limpiar tecla a tecla para retirar la grasa que dejan los dedos, sobretodo cuando el material de revestimiento es semiporoso, así como la parte lateral de las teclas que es de madera. Y después de tocar, cubrir el teclado con el paño protector y cerrar la tapa.
Continuación

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