9/6/14

Recordando a... Pilar Bilbao

Tuve el honor y la suerte de estudiar con ella de pequeño una semana... Qué mujer con más sabiduría, pianística... y no pianística!

Una lástima que nos haya dejado. Recuerdo haber trabajado con ella un preludio vasco de J. A. de San Sebastián, más conocido como "Padre Donostia", obras de Grieg y otros compositores. Recuerdo que era muy buena enseñando Turina, y cómo explicaba las diferencias entre una partitura bien escrita y otra que no. O cómo hablaba del pedal, parcela en la que era una maestra consumada, como se demostraba luego en su manera de tocar, pues, para los lectores neófitos en el mundo del piano, el piano se toca tanto o más con los pies que con los dedos :)

Recuerdo cómo le daba mucha importancia a formarse sobre la vida y la obra de los mismos. Saber dónde ha nacido quien interpretas no era un dato que ningún pianista podía obviar cuando se iniciaba el estudio de una nueva obra. Desde entonces le hice caso y me informé al máximo sobre toda circunstancia relativa a las obras, los compositores, la estética, el país, etc... Enriquecer la mente es enriquecer la manera de tocar. Vaya magistral lección!

Pues su sonido era así: rico! Tan vasto como su experiencia. Una pianista que había trabajado con Perlemuter o Arrau tenía que sonar así de... bonito!

El concierto que comento "en diferido" es el que dió el 20 del 9 del 89, ni más ni menos. Ahí nos interpretó (fue en la I Semana Cultural Ceciliana, es decir, dedicada a la patrona de los músicos) en el Salón de Actos del Conservatorio de Cádiz, a la tardía hora de las 20,30 horas, para ser invierno, me llama la atención la elección de hora... supongo que en parte para que pudieran asistir los estudiantes al terminar sus clases, por cierto, lleno total... Ahora parece que vivimos con un horario más europeo todos y pocos asistirían a un concierto de música clásica a esa hora... 


Tocó la Sonata KV330 de Mozart, limpia, la op. 81a, mal apodada en el programa "Los adioses", una mala traducción del francés, de Beethoven, las dos primeras baladas de Chopin (ahí es nada), tres danzas de granados, sin especificar (creo recordar que fueron las correspondientes al segundo cuaderno, esto es, Villanesca, Andaluza y Aragonesa) y el Zapateado del mismo compositor. 

Ya habréis apreciado el binomio Chopin-Granados como no casual. Granados era llamado a veces "el Chopin español" y no sin cierta razón. Pilar podía ser calificada como "la Chopin bilbaina" (sí, nació en donde su apellido, curiosa coincidencia, igual que el pianista anteriormente referido en este ciclo de reseñas, Calderón, también tiene un nombre con coincidencia curiosa, "resonancias" a un signo musical:). Una bilbaina muy andaluza, pues fue catedrática del conservatorio sevillano varios años. Un placer escucharla. Ahí quedan muchas de sus grabaciones, lástima que no sean fácilmente accesibles!