12/3/14

Recordando a... Joaquín Achúcarro


No, no ha fallecido! :) Y que no lo haga nunca, por favor, qué bien toca! Es el título del tercer número de la saga o serie que estoy dedicando a grandes conciertos de grandes maestros del piano español. Los anteriores de febrero han sido dedicados a Orozco y Larrocha, hoy le toca el turno a este genio de la interpretación que nos hizo el honor de ser entrevistado por esta misma página, y cuyo titular fue "la actividad del pianista es creadora". 

Frase lapidaria donde las haya que resume muy bien nuestro punto de vista sobre el piano, el motivo por el que lo tocamos, porque no somos meros reproductores objetivos, para eso ya están las pianolas y/o los mecanógrafos sobre teclado sonoro :), sino seres humanos con capacidad creativa! 

El que comento hoy es relativamente reciente, se trata del recital que Joaquín Achúcarro ofreció el 20 de abril de 2004.


Os dejo además una crítica en prensa de la época de mi amigo Henri Bouche. 

Estrenaba un piano Steinway maravilloso, que años después tuve la ocasión de tocar en un concierto allí también, así lo dijo de viva voz el maestro, que le gustaba mucho su sonoridad. Para no gustarle pues se trata de una marca puntera, si no la mejor, y hablamos de un instrumento hiperprofesional, el mayor de la gama, rondando su precio en torno a los ciento veinte mil euros o más...

El programa era muy variado y bello: la fantasía impromptu de Chopin, esa obra que dejó póstuma quizá porque el compositor se diera cuenta después de componerla que había unas "bajadas" melódicas idénticas (hasta en el tono) a las del tercer movimiento de Claro de Luna de Beethoven :) Honrado que era Chopin... La sonata tercera del mismo compositor culminaba la primera parte.

En la segunda escuchamos la falliana Fantasía Baética (con el diptongo ae latino, aunque en el programa figura erróneamente, igual que hace alusión a otro piano Steinway actualmente en el instituto Ribalta de la ciudad, con firmas de Arthur Rubinstein, Brailowsky (pone Braikowsky erróneamente), Iturbi, Magaloff "y un largo etcétera (que recuerdo que incluía al mismísimo alumno de Liszt, Sauer)... Decir que el piano en cuestión -el del Ribalta- no es un Steinway sino un Blüthner, otra insigne marca alemana... Me une mucho cariño a este piano porque di el concierto de su reinauguración tras una restauración, y firmé dentro (eso fue antes de que alguien borrara algunas de las firmas, una tragedia cultural comparable a la del cristo de Borja, pero como vivimos en Spañistán, aquí no se investiga nada ni se trata la cultura como merece. Creo que la mía aún continúa...)

Continuó con un ramillete de obras más breves, quizá como muestra de las posibilidades sonoro-acústicas del nuevo instrumento: Quejas y la maja y el Ruiseñor (en el programa no figuran las "quejas", tres preludios de Rachmaninoff, el preludio y nocturno op. 9 de Scriabin y dos estudios del mismo compositor.

Me gustó muchísimo el concierto por su riqueza de ideas, su sentido del rubato estructural, muy acentuado, su pasión... Emociona oírlo tocar. Estuve escuchando a uno de los últimos maestros del piano romántico... Y que nunca muera esta manera de interpretar tan directa, tan sincera, tan rica, tan especial, tan "pianística", en una palabra!

Creo recordar que tocó de propina el nocturno (una de las piezas líricas de Grieg), una obra bella donde las haya y que Achúcarro ha grabado mostrando su dominio del fraseo, de la cantabilidad de este instrumento que nos ocupa y da nombre a esta página; y el nocturno póstumo en do sostenido menor de Chopin, esa obra juvenil que, pese a su desnudez, es tan difícil de tocar bien. Achúcarro la borda, y ha investigado muy bien la obra, igual que su versión de Falla, bien conocedora del manuscrito original del compositor gaditano...

Otro concierto más inolvidable (creo que hay pocos conciertos inolvidables de verdad, por eso en esta serie tampoco habrá muchísimos pianistas más)...