14/11/13

L@s poetas ante la música: María Barrionuevo

Hoy traigo un poema de mi "tía adoptiva". Una señora andaluza, muy mayor, a la que quiero desear todo lo mejor pues ha sido un faro de alegría y luz en mi vida. Espero que la leais con el mismo cariño y buen humor con que ella la escribió. Sevillana de nacimiento como yo, gracia tiene para parar un carro... :)

"Dedicado para Agustín Manuel Martínez,
gran pianista y ser humano
pero sobre todo tiene
un gran éxito con sus manos.
Si participa en conciertos
es triunfo asegurado, 
con sinfonías importantes
le da un sonido especial,
parece estar escuchando 
la música celestial.
Te quedas "alucinada"
de que esto pueda pasar,
es un joven muy apuesto
pero joven en realidad.
Ha ganado muchos premios, 
no los puedo enumerar,
en metálico y medallas
que no se pueden contar
porque es un joven modesto 
que no presume de "na".

Lo defino en Andaluz
porque es Andaluz Natal,
con el arte de Sevilla,
sin despreciar a los demás.
Con cariño de una tía
que lo ha querido adoptar
como sobrino admirable
y pianista vocacional.
Lo de sobrino podría
seguro ser de verdad
porque su segundo apellido
es como el mío en realidad.
No me quiero poner seria, 
pero lo voy a contar:
le hizo una partitura 
a mi hijita Mari Carmen
que por desgracia no está.
Todos los que la escucharon
se pusieron a llorar
del sentimiento y cariño 
que le dio al interpretar.
Yo la escuché otro día
por un milagro especial:
al enchufar yo la tele
Agustín empezó a tocar.
Yo la escuché con cariño y una pena
que no se puede explicar,
envuelta con sentimiento 
de esa gran casualidad,
¡que aunque era por la tele
la he podido escuchar! 
Muchas gracias y mucha suerte
le desea de verdad
con respeto y el cariño
de una tía natural,
con los mismos apellidos
también por casualidad
en Castellón de la Plana
donde yo estoy y él está.
¡Nos hemos podido encontrar
para escuchar su arte
que no se puede aguantar
de lo bien interpretado
en su estilo peculiar!

Hasta siempre, y un fuerte abrazo de tu tía, María Barrionuevo"

¡Siempre te recordaré, María, te quiero mucho!