22/8/13

La música es cultura...

...sí, pero más en unos países que en otros.

En entradas anteriores hablé de lo impropio de usar vocabulario musical siempre en contextos peyorativos, negativos, como la de poner en solfa, o la de improvisar. Si el uso que se hace del lenguaje es un reflejo de una sociedad, en España aún nos queda que avanzar muchísimo pues es muy típico escuchar: 

"vete con la música a otra parte" (cuando alguien molesta)

"eres un cantamañanas" (o su versión actualizada "un singermornings" :)

"ni músico en sermón..."

"músicos y poetas son de notar, porque tienen el seso en el calcañar"

"sin ton ni son"

"cualquiera sabe un poco de latín y un punto de guitarra"

"entre pitos y flautas" (despiste, conversación sin orden)

"el poco seso canta en la mesa y silba en el lecho"

"cantar" (usado como confesar delitos) 

Como veis, demasiadas alusiones negativas, demasiados contextos peyorativos para referirse al arte sonoro... Pues bien, nuevamente vuelvo a abogar para que los que seais conscientes no propaguéis esta imagen no positiva de una profesión. 

 En un país donde te preguntan si estudias música, respondes que sí y te repreguntan "y qué más"... en un país donde la música no está en la Universidad (especialmente las carreras prácticas, porque parece que se sigue privilegiando la actividad neuronal sobre la manual-artística -como si no interviniese el cerebro en el acto interpretativo-musical), en un país donde un alumno sin una asignatura de magisterio no se queda sin su título y un alumno de conservatorio sí (no existe la evaluación curricular en los conservatorios), en un país como éste donde los responsables de revertir esta situación nada hacen por más que se les explica y solicita, y a los hechos me remito (todas las carreras artísticas menos la música en el sistema universitario...), en un país como España, lo menos que podemos hacer es no perpetuar este mal concepto que tiene la sociedad sobre la Música, y la pongo con mayúsculas porque me merece todo el respeto posible, y se comienza por el lenguaje, pues este mismo uso del lenguaje en parte es el que condena este arte a su situación actual.