31/1/13

Músic@s de nuestro tiempo. Entrevista a Antonio Narejos

ENTREVISTA A ANTONIO NAREJOS
¿Cuál es la primera experiencia que recuerdas con la música y/o el piano?
Desde muy pequeño recuerdo a mi madre cantar durante todo el día y me embelesaba escuchándola. Pero el piano no comencé a estudiarlo hasta los 14 años. Tuve dos maestros muy dispares, Federico Masmitjá, un gran pianista de jazz, y Jaime Más Porcel, que estudió en Paris con Alfred Cortot y Wanda Landowska. Un cóctel realmente explosivo.

¿Qué personalidad musical crees que te influyó más en tu carrera?
Las clases con Eduardo del Pueyo en Bruselas marcaron mi vida musical. Su visión amplia y a la vez austera del piano me ofreció un modelo para reinterpretar las enseñanzas que había recibido hasta entonces y el equilibrio necesario para construir mi propio pensamiento.

¿Cuál era el estilo o el compositor que más te gustaba estudiar de joven?
De joven me seducía la fantasía de las líneas en Chopin y Mendelssohn.

¿En qué repertorio te sientes más a gusto en la actualidad?
Hoy me siento más identificado con las formas sintéticas y la gestualidad de un Schumann o un Prokofiev.

Cuéntanos, por favor, alguna experiencia o anécdota que te venga a la memoria que tenga que ver con el piano (en algún curso, o concierto...)
En una ocasión interpretando la Op. 11 de Schoenberg en Cáceres, las ruedas del piano no estaban bien fijadas y al llegar el tercer movimiento el instrumento comenzó a desplazarse por la ligera pendiente del escenario. Tuve que dejar de tocar y agarrarlo con firmeza para evitar algún disgusto. Después de recolocar la banqueta comenté en voz alta “¡Por lo visto, al piano no le gusta la música de Schoenberg!”

¿Qué opinas de la situación actual de la enseñanza de la música?
El afán legítimo por el dominio de la técnica y por tratar de captar el mensaje del compositor han hecho que la expresividad del intérprete se haya relegado a un segundo plano. Creo que la enseñanza instrumental debe encontrar los cauces para desarrollar la creatividad y el lenguaje propio de cada individuo, en el que pueda llegar a sentirse identificado.

¿Cuáles son tus pianistas favoritos?
Me gusta encontrar en cada pianista, por modesto que sea, aquello de auténtico que ofrece. No tengo pianistas favoritos en el sentido de sentir devoción por ellos, aunque sí hacia sus interpretaciones de un estilo o un autor determinado, como el caso de Claudio Arrau con Liszt o Mitsuko Uchida con Mozart.

¿Crees que es útil a los pianistas conocer recursos sobre improvisación? ¿Por qué? ¿En qué medida crees que es necesaria la creatividad para el pianista?
Estoy convencido de que la adquisición del lenguaje musical no puede hacerse únicamente desde el estudio de las partituras, como no aprendemos a hablar leyendo libros. La interpretación musical es un fenómeno mucho más complejo y diverso, que implica explorar permanentemente las estructuras del lenguaje musical y las posibilidades de manifestarnos, como pianistas, a nosotros mismos a través del teclado. La improvisación es una vía extraordinaria para afinarnos con el instrumento.

¿Qué proyectos musicales tienes en mente realizar?
Los compromisos de los últimos años me han impedido publicar mi tesis doctoral sobre la estética musical de Manuel de Falla. Cuento para ello con el apoyo de la Fundación Archivo Manuel de Falla, pero soy yo quien tiene que abordar definitivamente la cuestión. Por otra parte tengo abierto un proyecto de investigación muy ambicioso sobre la gestualidad pianística y las relaciones entre la escritura, el movimiento y el lenguaje musical.

¿Qué consejo o recomendaciones darías a los que empiezan ahora a estudiar este instrumento?
Al margen de los consejos musicales, yo recomendaría a quienes empiezan ahora sus estudios superiores de piano que intenten diseñar un perfil profesional singular, formándose en aquello que mejor se adapte a sus capacidades y afinidades, de modo que al terminar los estudios puedan llegar a ser realmente competitivos y atractivos como músicos.

¿Quieres añadir algo más sobre tu relación con el piano?
Como compositor y pianista veo la interpretación musical como dos caras de una misma moneda. El piano tiene que convertirse en una prolongación de nuestro propio cuerpo, y a través de esa identificación orgánica del gesto con las condiciones mecánicas del instrumento, el sonido pianístico se convertirá en nuestra propia voz.