23/10/11

Javier Obrer, un pianista con sentido de la creatividad en la interpretación

Quien les escribe tiene especial añoranza por el lugar del que les voy a hablar debido a su etapa como profesor en el Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo de Valencia entre los años 95 y 98. Se trata del Centro Cultural "La beneficencia" de la capital de la comunidad, lugar en el cual ofrecí a la sazón un recital junto a la soprano Ruth Rosique.

"La beneficencia", denominado así por ser anteriormente un convento si no ando equivocado, está situado muy cerca de las famosas Torres de Serrano, o como Iturbi las "guiñó" en el sello discográfico que creó en EEUU, cuya silueta era visible en el mismo, "Tower Records"...



Ahí tuvo lugar un hermoso concierto de piano el sábado 22 de octubre del presente año dentro del ciclo "Els concerts de la Beneficència", ciclo promovido por el Área de Cultura de la Diputación de Valencia, con entrada libre, en la hermosa sala (quizá no tan sobresaliente de acústica como otros espacios de los que dispone dicho centro) "Alfons El Magnànim", que podréis ver en foto seguidamente. A cargo de Javier Obrer, joven promesa del piano hispánico ya consagrado con premios como el Especial a la mejor interpretación de música española en el Concurso Internacional de Carlet y el Primer Premio del Concurso Internacional Ciutat de Llíria este mismo año.




En programa la programática (valga la redundancia) sonata en si menor de Franz Liszt. Más adelante publicaré una entrada sobre el contenido extramusical de esta obra paradigmática del repertorio romántico, basada en las opiniones de Claudio Arrau, segunda generación de la escuela lisztiana. Es sorprendente la imaginería descriptiva que había en la mente de los compositores románticos, lo que cuesta creer en este siglo en el que Hanslick, Stravinsky, Copland y tantos otros nos han hecho entender que la música se expresa en su propio lenguaje prioritariamente...

Completaba la segunda parte la última polonesa de Chopin y el Vals Mephisto núm. 1 de Liszt, a quien se homenajeaba en el título del programa. Como propina pudimos escuchar la celebérrima pieza "Liebestraum", o Sueño de amor núm. 3 en la bemol Mayor.

El sentido de la rítmica y del tempo en Javier está muy desarrollado, dando la impresión de que sus interpretaciones son creadas en el acto, como si la música fuese improvisada en el momento. Con tempi vertiginosos cuando de crear tensión agógica se trata, lo cual es resultado de un trabajo tenaz así como del desarrollo de una técnica depuradísima, mostró asimismo un refinado y sutil sentido de la dinámica y del fraseo en los momentos de pianísimo.

Felicitamos desde aquí por este gran trabajo a Javier Obrer y le animamos a seguir deslumbrándonos con su buen hacer pianístico!