El tren de la vida de un pianista

Kennedy y Joseph Seiger
(primero desde la izq.)
Ahora voy tecleando (pianísticamente y mecanográficamente) mientras viajo en un tren. Vienen a mi mente recuerdos...

Cuando era pequeño los trenes tenían una célula rítmica inconfundible (corchea, negra, dos corcheas, blanca -aproximadamente-, pues variaba entre el accelerando crescendo inicial y el ritardando diminuendo final...), sonidos que, con los nuevos anchos de vía, trenes de altas velocidades (y bajas interacciones personales), van desapareciendo de los mapas sonoros de nuestros cerebros (los que los hayan interiorizado), la generación "milenial" no tiene estos referentes auditivos...

Mientras viajo me ha venido a la mente la metáfora del tren que no espera, el que sale de su estación puntual y que si no lo cojes vuelan, se escapa, sin piedad desaparece, se esfuma de tu vida... esos trenes pueden pasar una, dos, tres veces...

Hay quien piensa (yo entre ellos también) que en realidad, como el universo es TAN GRANDE, si se va un tren hay muchísimos otros para poder viajar... no es menos cierto que el pasado lo es porque ya no vuelve más y esos trenes que no cogimos evidentemente no volverán, si otros, como el poema del río de Jorge Manrique...

Os voy a contar un tren que pasó por mi vida para que si os sucede algo similar seáis valientes y no lo dejéis irse...


El tren se llamaba Joseph Seiger, era catedrático de piano de la Manhattan School of Music de Nueva York. Yo tendría unos doce o trece años y realizaba un cursillo con él, del que guardo grandes enseñanzas musicales y técnicas. 

Se ve que se fijó en mi manera de interpretar y les propuso a mis padres que me fuera a estudiar con él a EE.UU. (!!!)

Mi madre, que es una mujer andaluza intensa, se dejó llevar por el miedo, algo parecido al llamado "rapto de la amígdala" (que ahora como padre puedo comprender en parte)... sentiría "¿qué hace mi niño en otro continente sin su mamaíta? 

Es su instinto de protección, muy natural, de la que quiere tener a sus polluelos sentados a su mesa y que casi no crezcan :) 

También podía haber pensado que mi vida podría haber sido muy diferente (nunca sabremos en qué sentido) de haber accedido. 

Ella hizo lo que sintió que sería mejor para mí entonces... 

Yo he sabido recientemente, casi tres décadas después, de que me podía haberme "embarcado" en esa ventura. 

En su momento nada me dijeron. 

Un tren especial partió...

Si a mis hijos les pasara un tren AVE SUPER DE LUXE LIMITED EDITION BUSINESS EXECUTIVE PRO++:), porque la vida tiene esas casualidades, esos giros, esas sorpresas pero en algunas contadas ocasiones, creo que lo hablaría al menos con ellos, para que nunca me dijeran en un futuro que no había podido cumplir un sueño al alcance por echarle un freno.

Puedo intentar contactarlo, aunque lo más seguro es que esté jubilado y jubilado de su jubilación incluso :), pues era yo muy joven y lo recuerdo muy, muy mayor... mi vida ahora es muy diferente, con obligaciones (que no siento ataduras), pero no soy aquel joven con más expectativas, más libre y repleto de ilusiones e incertidumbres, el adolescente que pensaba entonces en 

"¿cómo será la vida en el año 2000?, 

¿iremos en coches voladores?, 

¿me lesionaré un dedo el día antes del examen final de piano y no podré concluir mi carrera?" :) ... 

Atentos 
a los trenes musicales vitales, 
¡¡mejor subir y viajar 
que dudar!!

P.D.: no es una lamentación, sino una enseñanza para quien desee leer y reflexionarla :)

Mi foto
Musicógrafo influencer. Distinguido en Global Music Awards (EEUU). 1er Premio Concurso Piano Maestro Serrano. Especializado en Falla. Estrena Improvisaciones Albéniz y Granados (Boileau). Revistas: Música y Educación, Allegro, Ad Libitum, Polifonía y ArtsEduca. Coautor: 29 Maneras concebir silencio (Univ. Jaume I), Canto Natural (Bromera). Coord: Los poetas ante la música (Bubok). Autor: Piano Creativo (Rivera), Piano Español (Lulú) y Aprende a Improvisar al Piano (Redbook)