28/8/17

Dime cómo respiras y te diré cómo tocas!!

He tenido la ocasión de observar casos de pianistas que respiraban mal (hasta el punto de ponerse colorados los mofletes al tocar y hasta hinchárseles una vena en el cuello y la frente, además de molestar con bufidos sonoros su interpretación)...

Cada día estoy más convencido de la importancia de la respiración adecuada no sólo en la música, sino en la vida. Me voy a permitir daros unas pautas para que trabajéis (generalmente no se consigue en una semana sino en un largo periodo de trabajo, de reeducación, para volver a restaurar esa respiración abdominal, tranquila, instintiva que todos tuvimos de bebés).

Puedes comenzar a practicar respirando al son de obras lentas como pueden ser por ejemplo los nocturnos de Chopin. La mayoría permiten inspirar y espirar al compás de la música (pues hasta las armonías muestran un equilibrio en muchos casos de tensiones y distensiones, una sucesión continua que hace parecer que la música se generó de un "respirar hecho sonido"). Ya sabemos de la predilección de Chopin por el canto lírico.

Como profesor he observado que muchas veces los alumnos/as paralizan, contienen su respiración ante un pasaje complicado, parece una respuesta inadecuada. Ante una dificultad técnica debemos darle al cerebro el mensaje tantas veces como sea necesario hasta que sea un hábito de que podemos simultanear una respuesta motora x con una respiración siempre relajada.

Las claves de la respiración:


Estoy ahora en el momento presente siempre.

Me permito mis sentimientos.

Percibo, soy consciente del flujo de entrada y salida CONTINUOS. Lo noto en mis aletas de la nariz, siento la profundidad de la respiración.

Siento y suelto.

Dulcifico.

Ralentizo la respiración, bajo, voy parando...

Siento y disfruto.

Me masajeo interiormente con el vaivén.

Puedo permitirme meditar (la palabra "hamsa" ayuda pues es la palabra que más se parece al sonido del acto de respirar).

Llega un momento (con mucha práctica)  que puedo llegar a notar que no hay separación entre los dos momentos, que hay una fluidez, que no hay espacios o retenciones, que todo es lo mismo hasta poder sentir que los significados de los dos momentos se podrían invertir.

 Otras ideas próximas a estados de relajación mental y corporal serían: eliminar el sonido de la respiración, sentir los latidos, hacer las ondas o fases recurrentes más distanciadas, no proyectar, no hacer, diluirse, irradiar...