5/8/16

Greguerías sobre música, I

Cuando el pollo está bien asado es cuando tiene color de violín.

Cuando el violinista se presenta con el violín colgado de la mano es como el ginecólogo con el niño que acaba de nacer.

Cuando se oye lo estupendamente que imitan el cacareo los violines se piensa que hasta podrían poner un huevo.

La lira está hecha con los cuernos del poeta.

Tocar el arpa es tener el arte delicioso de las caricias y los pellizcos.

En el fondo de la guitarro debía haber cigarros, monedas y otras sorpresas.

Era tan mal guitarrista que se le escapó la guitarra con otro.

La guitarra hace por el agujero de su objetivo la fotografía de los que la escuchan.

El niño que toca la armónica parece que chupa un caramelo de acordeón.

Nadie puede estrangular a un acordeón. Supervive a todo pesar.

El que transporta el violón se parece a la hormiga cuando carga con una brizna demasiado grande.

El timbalero es el cocinero de la orquesta, y tiene a su cargo dos paellas.

(Ramón Gómez de la Serna)

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