13/12/14

Empleabilidad de los músicos

Recientemente he asistido al Congreso Nacional de Conservatorios, con el leitmotiv de  "Empleabilidad de las Enseñanzas Artísticas" y el subtítulo de "Benchmarking educativo y cultural desde los conservatorios", anglicismo éste que hace referencia a la necesaria actitud de imitar los modelos que han demostrado el éxito en su funcionamiento.

Ante la situación actual, en la que conservatorios y realidad profesional cada vez se encuentran más alejados, cabe hacer una profunda y extensa reflexión sobre cuáles son los retos de los centros educativos en cuanto a la empleabilidad de sus egresados, es decir, cómo preparan los centros a sus alumnos para incorporarse al mundo laboral "real", proteico, complejo, variable, en constante evolución.

Cerrar los ojos no soluciona los problemas y de hecho, cada vez son más difíciles de resolver. Nombrar el emprendedurismo como salida a una situación de precariedad en aumento es claramente insuficiente, ya que sólo con el modelo "http" (que yo le llamo en broma "haz tú tu pedido", o sea, "móntatelo tú, crea tu propio empleo") sin una regulación que impulse y apoye el sector por parte de las administraciones públicas y los legisladores, no se va a poder erradicar firmemente el grueso de problemas de los músicos. 

Y es que lo público no puede hacer "dejadez" de su misión de fomento de la cultura musical como servicio para la sociedad. Debe seguir nutriendo el tejido y no sirve la excusa del "no hay dinero" cuando todos sabemos fehacientemente que sí lo hay, simplemente es cuestión de las prioridades de los gobernantes. Miremos a los países europeos norteños que nos están tomando la delantera a pasos agigantados en este sentido.

Hablando de Europa y del resto del mundo, al nombrarse la movilidad o internacionalización, no debe entenderse como un exilio del talento existente en nuestro país. Es necesario que se cree aquí también el caldo de cultivo cultural que facilite la empleabilidad, la creación de puestos de trabajo en el sector musical, sin menoscabo de que los proyectos que se gesten dentro de nuestras fronteras puedan internacionalizarse. 

Es bueno saber idiomas, es bueno hacer networking con otros profesionales... pero no debe suceder más que estas nuevas generaciones de estudiantes de música se vean relegadas y mucho menos impelidas a emigrar. No debería ser la única opción profesional que tengan los músicos españoles, por eso insisto en la dejadez, en este aspecto también, de las instituciones a las que corresponde regular y apostar por el sector cultural, no abandonar a las generaciones jóvenes de músicos. 

La formación y orientación laboral es necesaria al cien por cien y ahora más que nunca. En la profesión "aprofesionalizada", como se llegó a comentar en una de las ponencias, de la música debería existir la posibilidar de que todos los agentes puedan cualificarse y para ello las profesiones artísticas tienen que estar incluidas en el Catálogo Nacional de Cualificaciones. 

Me congratula el estudio que se está realizando por la Universidad de Valencia sobre la evaluación de las competencias artísticas porque al menos permitirá que en los próximos Informes PISA se pueda hacer un diagnóstico de aquello que afecta a los alumn@s de EE.AA. Lo que no se "conoce" y evalúa por tanto a nivel institucional, no existe para los legisladores.

Hasta que los conservatorios no se adscriban a las universidades vamos a seguir estando en clara desventaja no sólo en cuanto a la denominación formal del título sino también a todos aquellos derechos y servicios que las universidades han desarrollado para orientar a sus titulados ya sea indicándoles las vías para obtener un trabajo o apoyándoles para desarrollar sus ideas de negocio.

Una rebaja del IVA cultural es además urgente porque el sector se desmorona. Una ley de mecenazgo y de propiedad intelectual adecuadas son igualmente prioritarias. 

Si los conservatorios quieren mejorar el grado de empleabilidad de sus estudiantes no pueden excluir por más tiempo los itinerarios de música moderna que supone la inmensa mayoría de música que se produce y consume actualmente. Por supuesto, las palabras creatividad, innovación y modernización han estado presentes constantemente en el congreso. La música moderna no puede ser relegada más tiempo, ya es un tren al que ya estamos llegando tarde en comparación con los países centroeuropeos o EEUU...

Es necesario también reivindicar el reconocimiento profesional de los titulos que se obtienen a través de los estudios en los conservatorios profesionales. Aunque parezca una contradicción, el título profesional es un título similar al bachillerato que sólo faculta para continuar los estudios superiores y no para trabajar, salvo en centros privados que impartan enseñanzas no regladas de música. Debería facultar para trabajar como músico profesional en todos los ámbitos laborales, sin embargo no lo hace, en clara discriminación con todos los titulados de formación profesional, etc... 

Las famosas "equivalencias" no se aplican en el caso de las enseñanzas profesionales de música y danza porque, tan sólo añadiendo la coletilla de "equivalente a título de técnico superior" se solucionaría este problema de los músicos ya que facilitaría la inclusión de la música (no nos olvidamos de la danza:) en el catálogo citado anteriormente que a su vez permitiría encontrar ofertas de trabajo específicas de música en el INEM así como el estudio para posterior inclusión de las enfermedades profesionales de los artistas.

Hasta que no exista un claro compromiso por parte de las administraciones de dignificar la profesión de músicos, bailarines y otros artistas no vamos a poder avanzar. Todos juntos podemos, pero el marco legal e institucional es el primer paso, a mi juicio. Unos pocos pueden más que otros muchos, se trata de instar a quien debe hacerlo a que trabaje en pro de los intereses generales y sobre todo que sean conscientes de sus obligaciones en su labor de servicio a los ciudadanos.