14/10/12

¿Quieres triplicar tus beneficios?

¿Cómo no se han dado cuenta los "grandísimos expertos en marketing"? :)

Vivimos un contexto negativo pero obviamos que muchas "soluciones" están ahí hace siglos. Sólo hay que inspirarse en lo mejor del pasado para tener elementos en los que proyectarse hacia el futuro de manera renovada, remozada...

En este párrafo del libro de Richard Wiseman Quirkology encontramos una de las claves:

"En los años noventa, los investigadores Charles Areni y David Kim, de la Universidad Tecnológica de Texas, investigaron exactamente este tema -influencia del contacto físico- variando sistemáticamente la música que se reproducía en una tienda de vinos céntrica. La mitad de los clientes eran expuestos a música clásica como melodías de Mozart, Mendelssohn y Chopin, mientras que la otra mitad escuchaba música pop, entre otros a Fleetwood Mac, Robert Plant y Rush. Haciéndose pasar por dependientes de la tienda que hacían un inventario, los investigadores pudieron observar la conducta de los compradores, el número de botellas que escogían de los estantes, si leían las etiquetas y, lo más importante, la cantidad de vino que compraban. Los resultados fueron impresionantes. La música no influía en el tiempo que la gente permanecía en la bodega, cuántas botellas observaba o hasta el número de artículos adquiridos. En cambio, tenía un efecto decisivo sobre uno de los aspectos de su comportamiento: el precio del vino que adquirían. Cuando sonaba la música clásica, la gente compraba botellas tres veces más caras de media que cuando se escuchaba la música pop. Los investigadores creen que escuchar música clásica inconscientemente les hacía sentir más sofisticados, y que esto, a su vez, les hacía comprar vinos significativamente más costosos." (Pág. 164 y 165).

Últimamente he duplicado, como una especie de antídoto contra la situación actual, mi "autoconsumo" de movimientos lentos de música de Mozart o de ciertas obras de Bach, y me doy cuenta ahora de que lo he realizado de una manera no premeditada, sino espontánea. De hecho últimamente he decidido reducir la cantidad de informativos (negativos, tensantes, distorsionadores a veces de la realidad que es la que observas al salir a la calle) que consumo y sustituirla por música clásica. Me viene a la mente el experimento que mi profesor de piano, D. Pedro Salvatierra, varias veces me relató, el de la influencia de la música mozartiana en tribus primitivas que no habían tenido contacto alguno con las "civilizaciones" (es un decir:) occidentales. Cómo se acercaban con placer y curiosidad hacia los altavoces que emitían este tipo de música y no otras.
La música clásica es ese antiveneno que todos podemos inocularnos actualmente. Además de procurarnos sensaciones y conocimientos maravillosos seculares, no podemos obviar que el paso del tiempo sobre este corpus nos ha legado lo mejor de lo mejor, aquellas producciones que aportan vida, alto saber musical, mensajes inconmensurables expresados en lenguaje musical -no todos los oídos saben oirlo, pero están ahí para quien quiera descubrirlos-, que engrandecen al ser humano...


Seguidamente en el libro se explica el estudio de la influencia de cierta música moderna en el aumento del número de suicidios en aquellas regiones en que se escuchaba.

Podemos avanzar hacia un futuro mejor inspirado en lo mejor de nuestro pasado: la excelencia, el trabajo bien hecho, el sentido del esfuerzo, de aprovechar el tiempo en actividades constructivas, compartir, descubrir nuestra propia y gran humanidad, en definitiva... Ya habéis visto que la música clásica puede proporcionarnos pingües beneficios. A los no materiales sino a los beneficios interiores me estoy refiriendo!

Paz a tod@s!