26/5/16

Touch and expression in piano playing

Os quiero hablar de un librito en inglés, pequeñito pero matón, que se dice coloquialmente. Está escrito por Clarence G. Hamilton en la editorial Dover. No por tener menos páginas se dice menos. Concretamente le dedica unas diez páginas al toque y unas cuarenta y cinco a la expresión. En las primeras hay fotografías sobre la posición de las manos y en la segunda ejemplos musicales de obras célebres. 

Propone pocos ejercicios pero todos básicos, todos claros y certeros, ineludibles a la hora de estudiar el piano, incluso habría que reseñar que eso es lo que lo hace especialmente atractivo, el escribir de manera clara sobre temas que en muchos libros no se tratan quizá por entenderse obvios. Por ejemplo, cuando describe las clases de toque (finger touch, hand touch, arm-weight tocuh y full-arm touch), no se puede explicar más con menos palabras. De hecho pienso que hay muchas personas (vista su manera de tocar) que desconocen esta variedad de géneros de toque. Importante pues para el mundo de la docencia del piano para aquellos que no tengan claros los conceptos primordiales. 

Tocar el piano con expresión es para el autor, según comenta en el prefacio, casi como construir una casa (lo compara con la actividad de un carpintero, se entiende que se refiere a las casas típicas americanas realizadas en madera como material primordial): herramientas, saber utilizarlas y seguir los planos del arquitecto, en nuestro caso, la partitura.
Como fue publicado en 1927, lo más moderno que se encuentra son ya "clásicos", los compositores citados en el texto son: Bach, Chaminade, Clementi, Czerny, Debussy, Grieg, Haydn, Hummel, Kullak, Liszt, MacDowell, Mendelssohn, Moszkowski, Mozart, Palmgren, Rubinstein (Anton),  Scharwenka, Schubert, Schumann, Sgambati, Tchaikovsky, Wagner y Weber. Son citados tecnólogos del piano como Otto Ortmann o Tobias Matthay. Encuentro que pese a lo lejano en el tiempo de su escritura, este libro no ha perdido frescura pues es de aquellos "intemporales", por lo conciso y objetivo.

Me gustaron especialmente los párrafos en que habla de los planos sonoros (comparados con la pintura), en la página 21, o de maneras magistrales de realizar crescendos y diminuendos, en la página 49, muy didácticas, o del "color", la producción del "tono", en la página, 60, o de la personalidad del intérprete, página 67, (citando a Wagner: "si sólo fuera posible una única correcta interpretación, los ejecutantes se verían reducidos a meros monos" -traducción aproximada-). 

Trata muchos temas: pedales, acentos, fraseo, tempo, estilo... en otros, siempre de manera breve e inteligible. Hay dos pequeños sumarios (17 y 64), prodigio de síntesis. Animo a quien no lo conozca a descubrir esta primera reedición, de 2012.